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Algún día centraremos el foco en la riqueza y celebraremos el Día para la erradicación del enriquecimiento elitista y la opacidad de los paraísos fiscales.

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Las armas no son una cultura

Publicado: diciembre 22, 2012 en INCIDENCIA POLÍTICA

Por: José Ignacio Torreblanca | 21 de diciembre de 2012

Guns
La matanza de Newtown ha vuelto a poner sobre la mesa la existencia de una “cultura” de armas en Estados Unidos. Segúngunpolicy.org en EEUU hay 270 millones de armas en manos de civiles, un dato que sitúa la tasa de posesión de armas en el 88.8% de la población. Uno de cada tres hogares tiene un arma, según Gallup. ¿El resultado? 12.000 muertes al año por armas de fuego, incluyendo suicidios y homicidios. Da igual el ránking, si la palabra armas está en él, EEUU es el primero.

Eso lleva a la gente a decir que en Estados Unidos hay una cultura de armas y, sobre todo, a los partidarios de ellas, a utilizar ese argumento para frenar cualquier prohibición. Joe Noccera (MADD about guns) ofrece un ejemplo interesante: desde que el 3 de mayo de 1980 un conductor borracho matara a una chica de  13 años, las restricciones al alcohol al volante se han ido extendiendo por Estados Unidos y, posteriormente, por todo el mundo. ¿Había una cultura de alcohol al volante? No lo sabemos. Pero sí que los  hábitos pueden ser cambiados.

Como señala el New York Times en su editorial (The Gun Challenge, 19 de diciembre de 2012), en 1996, tras una matanza en la que murieron 36 personas, el gobierno australiano introdujo unas severas normas para limitar la posesión de armas. Esas normas funcionaron y han reducido los homicidios por armas de fuego en un 59%  eliminado por completo las matanzas con armas semi-automáticas. Y lo mismo puede decirse de Japón o el Reino Unido. Todas las experiencias demuestran que la reducción en el número de armas puede ser introducida y que, además  es efectiva.

En definitiva, la  palabra “cultura” es demasiado gruesa, y tramposa. La suelen utilizar los que quieren justificar las resistencias al cambio. Si EEUU ha acabado con la discriminación racial o España ha logrado aprobar el matrimonio homosexual, eso quiere decir que las culturas no son programas genéticos inamovibles sino hábitos que se pueden cambiar con una mezcla de incentivos, sanciones, legislación y políticas adecuadas.

http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2012/12/las-armas-no-son-una-cultura.html

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Publicado: octubre 8, 2012 en HuMOR, INCIDENCIA POLÍTICA

Ilustración de Álvaro Portales aparecida en Hildebrandt.

A propósito del posible indulto a Fujimori

12.09.2012 · · Salvador G. Sarmiento · (Washington)
El grupo de víctimas de la guerra contra el narcotráfico, con el poeta Javier Sicilia a la cabeza, llega a la capital estadounidense tras un mes recorriendo el país pidiendo el fin del tráfico de armas.

La caravana por las calles de Washington, con Javier Sicilia (con sombrero) marchando en el centro (Cortesía Caravan4Peace)

Con más de 50.000 muertos e innumerables casos de torturas y desplazamientos en los últimos seis años, la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad vino a decirle a Estados Unidos que sus políticas de guerra a las drogas solo han servido para intensificar la impunidad en México, sin hacer nada para evitar el flujo de armas desde este país hacia el vecino.

En los tres días en la capital estadounidense, entre el lunes 10 y este miércoles 12, el grupo de familiares de víctimas devenidos activistas comparten sus experiencias con representantes de gobierno, residentes y grupos de la sociedad civil.

La extensa jornada concluirá este miércoles 12 por la noche con una procesión y vigilia por la paz, apoyada por un amplio arco de congregaciones religiosas de Washington, organizaciones vecinales y comunitarias.

El 12 de agosto, la caravana inició su primer tramo en territorio estadounidense, desde la sudoccidental ciudad de San Diego hasta la cercana Los Ángeles, con más de 100 personas encabezadas por Javier Sicilia, un poeta cuyo hijo fue asesinado en marzo de 2011 y que desde entonces movilizó a parientes como él en dos largas caravanas por el territorio mexicano.

Esas marchas, que cruzaron México desde la sureña Chiapas hasta la norteña Ciudad Juárez, pusieron de manifiesto el sufrimiento de las víctimas y sus reclamos de justicia y, quizás por primera vez, consiguieron quebrar el relato oficial de la violencia, dominante en los medios de comunicación de ese país.

En Estados Unidos, la caravana pasó por casi 20 estados en su trayecto hacia el noreste, compartiendo sus testimonios y abriendo espacios para el diálogo con las comunidades que visitaba, muchas de ellas también afectadas por la violencia armada y las excesivas leyes antidrogas.

Los participantes de la caravana contaron las historias de sus seres queridos y las amenazas que han recibido por denunciar la impunidad, a veces de los carteles de la droga, a veces de las fuerzas de seguridad y a menudo de ambos.

Esta caravana ha servido para insuflar esperanza –en las víctimas, en sus familias y en quienes comparten su duelo– de que la violencia puede ser derrotada y de que la justicia es posible.

Bastante más de 50.000 personas han muerto en el último sexenio por la violencia de la guerra contra las drogas en México. Junto con los asesinatos y secuestros cometidos por las mafias, las organizaciones de derechos humanos han denunciado también numerosos casos de torturas, extorsiones, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas perpetradas por fuerzas del Estado.

Más aun, la caravana nos recuerda que la violencia en México no es aleatoria, sino el resultado de políticas de seguridad equivocadas que priorizan la prohibición de las drogas en lugar de la prohibición de las armas de asalto.

Los testimonios que hemos escuchado de los valerosos sobrevivientes dejan más que claro hasta qué punto esas políticas han hecho carne en el país vecino.

En Washington, la caravana argumenta sobre la necesidad de la paz, con justicia y dignidad. Sus manifestantes han cruzado fronteras y estados para reafirmar su amor por los que murieron y su fe en que la justicia es imprescindible. Han compartido una realidad que debemos conocer, configurada por la total militarización y el tráfico de armas.

Ahora nos toca a nosotros reafirmar lo que creemos; sumarse a la caravana es una buena forma de empezar.

*Salvador G. Sarmiento es responsable de promoción y defensa del Robert F. Kennedy Center for Justice and Human Rights, con sede en Washington.

http://periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/la-caravana-mexicana-por-la-paz-llega-a-washington.html

Autor: Víctor M. Quintana
¿Crisis de los alimentos o del sistema?

La alimentación es uno de los ejes críticos del milenio. Tan es así que, sin ser el tema oficial, se ha convertido en el centro de la agenda del 13 congreso de la Asociación Internacional de Sociología Rural que se celebra estos días en Lisboa. No es porque la comida de pronto haya adquirido relevancia teórica, sino porque el acceso o no acceso a ella es el centro de una de las disputas más fuertes del siglo XXI, en el contexto del cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales y la lucha por ellos, y el control por parte del sistema de negocios agroalimentario.

Por esto en buena parte de los casi 70 grupos de trabajo de este congreso se plantean toda una serie de interrogantes como: ¿por qué es posible que se avance en la producción de alimentos y en números absolutos y relativos aumente el número de personas con desnutrición y malnutrición en el planeta? ¿Hasta qué punto debe evitarse que los países más ricos o poderosos adquieran tierras en África –continente donde hay más hambre en el mundo– para asegurar su suministro alimentario? ¿Es posible que el planeta alimente adecuadamente a toda la población con el actual paradigma alimentario de sobreconsumo de productos animales, que, a su vez, demandan grandes volúmenes de agua? ¿Ante la crisis alimentaria y la crisis energética es ético optar por los biocombustibles? ¿Por qué los campesinos, los productores de los alimentos, no resultan beneficiados ni con las políticas de precios altos ni con las de precios bajos?

Se observa también que ante el gran poder del sistema agroalimentario hay múltiples intentos de producir de manera alternativa más alimentos, más sanos, más accesibles. En los países del norte hay toda una tendencia a la ruralización, a la producción urbana de alimentos, a la autosuficiencia. Sin embargo, ¿qué decir cuando a grandes mayorías de los países del sur, que viven no en las ciudades sino en el campo les está vedado producir siquiera lo mínimo para su subsistencia por la carencia de tierras, el no acceso al agua o por las vicisitudes del cambio climático? Puede ser que resulte muy satisfactorio que los estudiantes de una universidad californiana produzcan sus propias hortalizas, pero eso no resuelve para nada el problema de la hambruna en zonas como la tarahumara o la mixteca mexicanas.

Se presentan, asimismo, investigaciones que demuestran que hay una recuperación desde arriba, desde el poder del sistema de los agronegocios de conceptos y de prácticas tales como «agricultura verde», «producción orgánica», «sustentabilidad» e incluso «comercio justo». El marco de referencia en que se originaron como crítica práctica a la utilización intensiva de agroquímicos, a la sobrexplotación de recursos naturales, a la sobrexplotación del trabajo y de las comunidades campesinas e indígenas ha sido cooptado, se ha “wallmartizado” o “starbuckizado”, por lo que se hace necesaria una continua lucha de significados, una reflexión y trabajo de concientización con productores y consumidores, por eso se van generando conceptos y prácticas como «comida local» o «comercio local», como alternativas desde abajo. Sin embargo, hay ciertas tentaciones de academicismo, de teoricismo, de predominancia de una forma de construir conocimiento desde la universidad, desde el norte, explícita en el hecho de que el único lenguaje del congreso es el inglés.

Por todo esto resulta sumamente aleccionadora la intervención en el congreso, de Paul Nicholson, dirigente de Vía Campesina: ante el problema del hambre, del desplazamiento, de la precarización, hay que enfocarse bien: no se trata de una crisis de la alimentación, sino de una crisis del sistema. Dicha crisis tiene tres principales causas: la imposición de la agenda del libre comercio a nivel planetario, que establece precios agrícolas bajo los costos de producción y delocaliza la producción de alimentos, poniendo en peligro la viabilidad de las comunidades. Segundo, la privatización de la tierra, de los recursos naturales, de las semillas, y tercero, la imposición de un modelo de producción con el uso intensivo de agroquímicos que pone en las trasnacionales el control de la cadena alimentaria.

La Vía Campesina propone globalizar la lucha, para poder globalizar la esperanza, basándose en una triple estrategia: la soberanía alimentaria que pone el derecho de los pueblos a alimentarse y a producir sus alimentos en el centro; consolidar redes locales que se conviertan en un poder internacional y la interacción dinámica entre los diversos actores rurales y académicos, investigadores. La necesidad de esta interacción es precisamente enfatizada por uno de los líderes intelectuales del congreso y fundador de la sociología de la alimentación, William Friedland.

Desde otro nivel convergen con estas propuestas las sugerentes ideas del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, uno de los expositores magistrales del congreso: la sociología rural debe luchar contra el colonialismo cultural y por una justicia cognitiva global, construir una epistemología desde el sur que valore, certifique y explore la diversidad, aprovechando la gran experiencia práctica y de conocimiento de los pueblos del sur, de las comunidades indígenas todo esto para desarrollar la auto determinación desde abajo hacia arriba, concepto y práctica clave para superar la gran crisis que vivimos ahora, crisis que no es sólo alimentaria, sino del sistema globalizado.

http://cerai.org/showNews/127/663/

11.09.2012 · · Diego Cobo
En unos pocos años el presupuesto destinado a la cooperación al desarrollo ha pasado del 0.43% de la Rentan Nacional Bruta al 0.29% en 2011. Países que también están sufriendo la crisis como Holanda o Reino Unido apenas han reducido la ayuda al desarrollo. Este año, el día del cooperante apenas se ha celebrado en España

Los tambores de guerra comenzaron a sonar hace dos años, con la primera dentellada (18%) al presupuesto de cooperación al desarrollo. Luego vendrían otros recortes que dejarían temblando la partida: más del 45% en el presente ejercicio respecto al 2011. En este contexto se desarrolló, el pasado sábado 8 de septiembre, el Día del Cooperante, que se celebra desde el año 2006. Sin embargo, esta efeméride, que coincide con la firma en el año 2000 de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, ha cambiado de ánimo. Tan solo un pequeño acto de conmemoración en Madrid por parte de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID) dirigida a menores adornó el día en Matadero (Madrid).

Por su parte, la Coordinadora Estatal de ONGD lanzó un comunicado, titulado Poco que celebrar y mucho que denunciar [pdf], en el que recorría las contradicciones entre las promesas, los hechos finales del Gobierno y ciertas valoraciones ante las declaraciones de los responsables políticos. Son legión las voces críticas con la “estrategia” actual de cooperación, y para ello hay que exponer algunas líneas de los últimos años.

En el tiempo del ejecutivo socialista, la evolución del presupuesto de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) fue notable, alcanzando, en sus mejores tiempos un 0,43% de la Renta Nacional Bruta (RNB). El objetivo de muchos colectivos sociales, e incluso del gobierno socialista, era el 0,7%, y los esfuerzos y las declaraciones políticas apuntaban hacia esa tendencia. Pero la masa que se destinaba poco a poco ha ido retrocediendo, haciendo prácticamente inviable la consecución de dicha promesa. 2011 cerró con el 0,29%.
Primero fueron muchos ayuntamientos y comunidades que, ya en 2011, no convocaron subvenciones; otras comunidades, como Cantabria, sí convocaron y las ONGD formularon los proyectos y los enviaron. Pero cambió el gobierno y la convocatoria se anuló repentinamente. De ahí que este año, la convocatoria de AECID  haya visto incrementada la entrada de proyectos debido a la escasez de financiadores.

Un sector con cerca de 8.000 personas trabajando en él y que, debido a los últimos recortes,  se derrumba. Los calificativos de los especialistas del desarrollo en España no han ahorrado en contundencia. “Mortal”, “aniquilación”, “salvaje” o “desproporcionado” son algunos de las definiciones del último recorte.

Cuestión de ideología

Desde ciertas tribunas de la derecha mediática se ha contribuido a allanar ese camino de cara a la opinión pública. Dos proyectos en Guinea Bissau y Mali, resumidos en la prensa como “proyectos sobre gays e hipopótamos”, fueron el blanco. A ello se le une las reivindicaciones de no destinar dinero fuera de las fronteras cuando dentro escasea. El desconocimiento del mundo del desarrollo, de sus procedimientos y de su lenguaje, deja al descubierto este tipo de informaciones hasta el punto que el anterior director de la AECID escribió una carta al director para aclarar ambos proyectos.

El conflicto está servido, y la división dentro de los diferentes sectores de la sociedad es fácil de avivar cuando la situación es propicia. Sin embargo, la realidad ha demostrado que no siempre se han vinculado los presupuestos a los vaivenes económicos. En los últimos años del anterior gobierno conservador, la AOD no subió del 0, 25 % de la RNB; hoy, con una crisis galopante, la ayuda al desarrollo de países como Holanda o Reino Unido no ha caído.

Las cantidades destinadas a los países en vías de desarrollo van mucho más allá de la mera solidaridad: son estrategias nacionales para tener peso en el contexto global. España, con su reciente afán de presencia en el mundo, multiplicó sus recursos en la última década y logró presencia en países donde ahora prepara su marcha (especialmente estados africanos y asiáticos). El incremento económico ha sido una de las esquinas por donde el nuevo ejecutivo ha levantado el sistema de cooperación: no se trataba de dar tanto, sino de darlo mejor.

Y en ese pretexto se han refugiado para hacer el mayor recorte nunca visto, sufriendo las consecuencias más del doble que la media de recorte en los demás ministerios. En este sentido, Gonzalo Fanjul, responsable del influyente blog 3.500 millones de El País, quiso ejemplificarlo llevándolo a otro terreno en relación con el, a ojos del nuevo gobierno, aumento acelerado de la AOD: “Cuando un médico comete un error durante una operación la respuesta no es cerrar el hospital”.

En realidad, sí existió dicho incremento. Partidas como Género en Desarrollo aumentaron entre el 2004 y 2008 casi un 500%, además de ser el principal donante de ONU Mujeres… hasta este año. Pero España nunca destacó por encima de la media de los donantes de los países desarrollados, por lo que sus aportaciones ni fueron elevadas ni se asomaron al omnipresente 0,7%.

El III Plan Director de la Cooperación Española (2009-2012) profundiza en el llamado Enfoque Basado en Derechos, que “supone un compromiso político y normativo, siendo una de sus principales fortalezas el tener como referente el marco normativo internacional de los Derechos Humanos”. Pero la realidad ha dado la espalda a todos los compromisos adquiridos en el papel.

El Ministro de Asuntos Europeos, José Manuel García-Margallo, manifestó que “recortar en cooperación es una opción extremadamente dolorosa, pero la otra opción, a lo mejor, es recortar pensiones o cerrar ambulatorios”. Los críticos respondieron que el impacto de reducción del presupuesto era minúscula en la lucha por rebajar el déficit. De ahí la interpretación de dejar en servicios mínimos la cooperación. Actualmente, los niveles han retrocedido a los del 2005.
En una encuesta del pasado mes de febrero hecha pública por UNICEF España y la Fundación Bill y Bellinda Gates, se sacó a la luz que tres de cada cuatro personas apoyaban la cooperación al desarrollo en España. Pero a pesar de la alta cifra, uno de los retos del gremio es trasladar a la opinión pública una concepción de la cooperación que trascienda de la coyuntura económica para que sea concebida como un derecho, inalterable a los vientos económicos.

Pero no solo lo económico se hace notar el nuevo escenario. Una de las grandes preocupaciones de mujeres son sus derechos; las redes feministas que se han ido tejiendo en los últimos años y los éxitos que reconocen han conseguido, se ven amenazados por lo que identifican como un nuevo embate del patriarcado y sus consecuencias; la salud, la educación y demás servicios públicos también entran dentro de las preocupaciones de la sociedad civil.

Nuevos actores
Los despidos masivos y cierres de ONG, la falta de recursos, la eliminación de convocatorias de las administraciones locales y comunitarias, la salida de varios países… El nuevo escenario del universo de la cooperación es bien distinto. Dos de esos nuevos cambios son la aparición de nuevos actores: los países emergentes y los actores privados. El primer caso, supone la integración en el sistema de cooperación de países que ya definen y modifican el contexto mundial y que empiezan a hacer cooperación. La cooperación triangular y Sur-Sur van en esa tendencia. En segundo lugar, la aspiración de las empresas en el mundo de la cooperación supone un punto de inflexión, en torno al cual se está levantando mucha polémica.

Muchas multinacionales facturan más que países enteros, por lo que su papel dentro de la cooperación toma relevancia. Grandes compañías petroleras, eléctricas, de alimentación o fundaciones con presupuestos gigantescos tienden a llevar a cabo acciones no exentas de crítica. Recientemente, la AECID concedió una subvención de 150.000 euros a la Fundación Repsol para llevar a cabo un proyecto en una parte del el Parque Nacional Yasuní de zona de Ecuador. La fundación de la petrolera había recibido denuncias por continuas violaciones de derechos fundamentales (salud, medio ambiente y territorio) en esa misma zona donde Repsol-YPF desarrolla su actividad económica. Tampoco se han librado de la polémica otras fundaciones que, a priori, gozan de buena imagen pública. Es el caso de la Fundación Bill y Mellinda Gates, “acusados” de buscar el lucro con sus actuaciones solidarias.

Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es la nomenclatura que toda gran empresa que se precie pone en marcha. Los más irónicos, incluso, bromean en los foros al hablar de esa parte de la empresa dedicada al bien común, cuyos lemas y demás elementos del marketing le hacen pensar a uno que es cualquier cosa menos un banco o una gran petrolera. Precisamente, es aquí donde las empresas son conscientes de su imagen y de trasladar sus buenas prácticas a la sociedad aunque sus actividades industriales dejen mucho que desear. Jordi Calvo, de Justicia i Pau, en una entrevista con Periodismo Humano, apuntó que “el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) es especialista en RSC y su conclusión, después de estudiar las actuaciones de las empresas, es que cuanto más grande es el departamento de RSC, más grande es el daño que hacen: es para compensar esa mala imagen”.

Alternativas
Las diferentes líneas de recaudación para no dejar herido de muerte al sector han sido gritadas a viva voz. Perseguir el fraude fiscal y dedicarlo a cooperación, impulsar un impuesto a las transacciones financieras o combatir los paraísos fiscales son alternativas que se han propuesto.

Sea lo que sea, el marco internacional y todos los acuerdos, incluidos el de la Declaración de los Objetivos del Milenio, subrayan los derechos que toda la población del planeta posee por su mera condición. Ahora, los recortes hunden esas promesas, dejando sin valor práctico cualquier compromiso. Uno de las exigencias de la sociedad es la de pedir a los representantes el cumplimiento de todo aquello que el papel soporta, pero no la moral. De los beneficios del presupuesto de cooperación de los últimos años está el desarrollo de una conciencia colectiva a través de los actos de sensibilización. Hay experimentos que han resultado exitosos en muchos colegios donde las instituciones, a través de la educación no reglada, ha incidido en la importa de la igualdad entre los seres humanos. La caída de la cooperación, en el contexto actual, también ha cortado esas actividades de sensibilización, aunque muchos escolares ya lo han integrado.

Las ONGD entran en un período de profunda trascendencia para su futuro, pero también de reflexión y de la necesidad de sobrevivir al margen de las subvenciones que ya no existen. Únicamente las grandes organizaciones viven de recursos propios. Las nuevas fórmulas de resistencia, en formas diversas, ya están sobre la mesa.

http://periodismohumano.com/cooperacion/dia-del-cooperante-poco-que-celebrar.html

05.09.2012 ·

Es muy sencillo hablar sobre “desigualdades económicas” en términos abstractos. Pero, ¿qué ocurre cuando comparamos nuestras convicciones con los datos?

Hoy vamos a presentar dos experimentos geniales de Mike Norton y Dan Ariely (catedráticos en Harvard y el MIT).  Norton y Ariely demuestran que:

1) Estamos muy equivocados sobre las desigualdades económicas: son mucho mayores de lo que creemos.

2) Queremos vivir en una sociedad muchísimo más justa, pero no lo sabemos.

Aunque este experimento se realizó en EEUU, los resultados no parecen demasiado difíciles de extrapolar al resto del mundo desarrollado. Pero, antes de nada, tengo que introducir un sencillo concepto estadístico que necesitaremos: los “quintiles”.

¿Qué son los “quintiles”?

Imaginaos que hacemos una fila con todos los ciudadanos de EEUU y los ordenamos por su riqueza. En un extremo ponemos a la persona más rica, luego a la segunda más rica, luego a la tercera más rica y así hasta llegar a la persona más pobre en el otro extremo.

Ahora vamos a dividir esa fila en 5 grupos. El primer grupo estará formado por el 20% de personas más pobres y el quinto grupo corresponde al 20% de personas más ricas.

A cada uno de estos grupos se les llama “quintiles” porque cada grupo contiene a 1/5 de la población. Quizás es más sencillo entenderlo con esta gráfica:

Experimento 1: Estamos muy equivocados sobre las desigualdades económicas

Para su primer experimento, Norton y Ariely entrevistaron a varios miles de personas y les propusieron la siguiente pregunta: ¿qué porcentaje de la riqueza crees tú que posee cada uno de los cinco quintiles?

Los resultados del experimento evidencian que los entrevistados estaban muy equivocados sobre la desigualdad económica en su propia sociedad.

En la siguiente gráfica podéis ver la magnitud del error. Las barras blancas corresponden a la verdadera distribución de riqueza. Las barras a rayas corresponden a la distribución de riqueza estimada por los entrevistados.

Como podéis ver, los entrevistados creían que el 20% de personas más ricas poseían el 60% de la riqueza. En realidad tienen más del 80%.

Además, los entrevistados estimaban que el 40% de ciudadanos más pobres (el primer y segundo quintil), tendrían alrededor del 9% de la riqueza. En realidad sólo poseen el 0.3%.

Estamos muy equivocados sobre las desigualdades económicas.

Experimento 2: Queremos vivir en una sociedad mucho más igualitaria (pero no lo sabemos)

Para el segundo experimento, Norton y Ariely entrevistaron a otras 5 mil personas. Una vez más, los entrevistados no conocían la verdadera la distribución de riqueza en su país.

Ahora les propusieron esta pregunta: en una sociedad ideal, ¿cuál crees tú que debería ser la riqueza de cada quintil?

Para visualizar los resultados de este experimento, vamos a introducir unas barras de color negro en nuestra gráfica. Las barras de color negro representan la distribución de riqueza en una sociedad ideal según los entrevistados.

Los resultados son extraordinarios. Según las entrevistas, en una sociedad “ideal” los más ricos poseerían el 32% y los más pobres el 11%. Comparad este último número con el 0.3%, que es lo que los más pobres poseen en realidad.

Una muestra representativa de la población estadounidense estaba diciendo que su sociedad ideal sería un país más igualitario que Suecia.

Lo que creemos conocer es muy diferente de lo que conocemos de verdad. Queremos un mundo mejor pero no lo sabemos.

http://polvodeestrellas.periodismohumano.com/2012/09/05/queremos-un-mundo-mejor-pero-no-lo-sabemos-un-experimento-cientifico/

20.08.2012 ·
Walden Bello es un político filipino, investigador, escritor y un reconocido activista antiglobalización y por defensa de los derechos humanos.
Hablamos con él sobre la crisis, la soberanía alimentaria, la industria agroalimentaria, el altermundismo, el 15M

Walden Bello

Walden Bello (Manila,1945) estudiaba sociología en la Universidad de Princeton, Estados Unidos, a comienzos de los 70 cuando comenzó su activismo político convirtiéndose en una de las figuras destacadas del movimiento internacional tanto para restaurar la democracia en Filipinas como de la Coalición contra la Ley Marcial decretada por Ferdinand Marcos para seguir siendo presidente. Fue arrestado en varias ocasiones y en 1978 fue encarcelado por las autoridades estadounidenses por participar en la ocupación pacífica del consulado filipino en San Francisco; fue excarcelado tras una huelga de hambre con la que denunció las violaciones de los derechos humanos en su país natal.

En la conversación que mantenemos con él, vía Skype, se le ve cansado. Ha estado realizando trabajos de ayuda en Manila donde las inundaciones de los pasados días causaron la muerte de más de 60 personas y más 360.000 desplazados. Fueron consecuencia de las lluvias monzónicas que según expertos de las agencias internacionales, se han agravado por el chabolismo y la acumulación de basura en el alcantarillado.

PH: ¿Cómo está la situación?                                                                                                  

WB: Está mejor porque el tiempo ha mejorado. Básicamente se ha producido por el cambio climático.

PH:Usted fue miembro de Greenpeace Internacional en la región Sudeste asiático y su libro sobre la destrucción ambiental en Tailandia fue ampliamente divulgado y premiado. ¿Cuál es la relación entre la crisis financiera y la medioambiental?

WB: Las dinámicas de la globalización , del capitalismo, han contribuido a la crisis medioambiental en gran medida. Cuando miramos al capitalismo y su relación con la naturaleza, vemos que la naturaleza viva se ha convertido en productos muertos a causa de intereses privados, creando un enorme desperdicio en el proceso. Las crisis financiera, alimentaria y medioambiental están muy relacionadas con las dinámicas del capitalismo y la globalización.

PH: A lo largo de su carrera ha escrito numerosos libros como “Las guerras de las comidas. Crisis alimentaria y políticas de ajuste estructural” (Virus Editorial), en el que detalla los orígenes de la llamada “crisis alimentaria” y los mecanismos que han contribuido a profundizarla como el ajuste estructural, el libre comercio y las políticas encaminadas a desviar los  excedentes de la agricultura hacia la industria. Hablábamos de la vinculación de la crisis económica con la medioambiental pero, ¿cuál es su relación con la crisis alimentaria?

WB: Las dos crisis forman parte de una crisis mayor, la de la globalización. La crisis alimentaria fue creada por la globalización de la producción de los alimentos, por las corporaciones, por la introducción de nuevas políticas en la producción de alimentos especialmente en los países en desarrollo. Las dos crisis, económica y alimentaria, están ligadas a las políticas del nuevo liberalismo que van en detrimento de muchos sectores de la sociedad como los pequeños agricultores y consumidores (en el caso de la crisis alimentaria) y de la clase media (en el caso de la crisis financiera).

En 2008 fue el peor momento por el aumento en más de un 300 por cien de los precios en sólo tres meses.

PH: Ahora la FAO está advirtiendo sobre una nueva crisis alimentaria, ¿cómo ve la situación?.
WB: Sí, hay una gran amenaza. Los precios están ascendiendo de nuevo y el cambio climático está afectando mucho más las dinámicas de producción: incendios, inundaciones… Se puede ver esa relación de la que hablábamos entre la crisis medioambiental y la alimentaria, la crisis de la agricultura. No puedo pronosticar cuánto van a subir los precios pero sí que vamos a ver otra subida desmedida.

PH: ¿Qué opinión tiene de la Política Agraria Común (PAC) de la UE y su reforma el próximo año?
WB: La PAC se tradujo en políticas muy determinantes, especialmente en los países en desarrollo y en África. Se dieron grandes subsidios favoreciendo el interés de los grandes productores, se creó el incentivo del dumping (establecer precios más bajos que los gastos de producción en el país al que se va a exportar)… La liberalización del comercio permitió que la carne de vacuno subvencionada y barata de la UE entrase en África arruinando a los ganaderos de muchos países del África occidental y meridional. Lo mismo pasó con el cereal. La PAC tampoco creo que vaya a ayudar a los pequeños agricultores europeos, aunque destruya las naturales dificultades que tienen los agricultores en los países en desarrollo para competir en los mercados debido a los subsidios y al dumping. Los subsidios están para ayudar a los grandes agricultores no a los pequeños.

PH: La agricultura ecológica, ¿es una de las soluciones para salir de esta crisis?.
WB: Creo que sí, es mucho mejor a nivel medioambiental, es menos intensiva. Es social y medioambientalmente positiva, sobre todo en interés de los pequeños agricultores. Al mismo tiempo creo que aunque el precio de los productos ecológicos puede ser superior, son más rentables en términos de salud. Muchas corporaciones están incorporando productos ecológicos a sus marcas: en la medida que se convierte en rentable, se empieza a integrar en el sistema de agronegocios dominante. Las grandes corporaciones de agricultura son muy inteligentes  captando tecnología para aumentar la productividad pero no se puede hacer solo solo cambios en tecnología, también has de hacerlos en dirección, en la estructura de producción… para que sea más igualitaria.

PH: En el libro relata las consecuencias de la Revolución Verde en Latinoamérica, África y Asia, ¿quedan secuelas?.
W. B.:La Revolución Verde creo desilusión por toda la dependencia química en la agricultura. Aumentó la producción pero también los conflictos sociales sobre todo en Asia e India donde la tierra fue acaparada por los grandes agricultores que eran los que se la podían permitir en mayor medida la dependencia química y tecnológica. Lo que la Revolución Verde creo, entre otras cosas, fue la disminución de los pequeños campesinos.

PH: Comenta en el libro que la agricultura africana “es un caso ilustrativo de cómo la economía doctrinaria puede destruir la base productiva de todo un continente”. ¿El  acaparamiento de tierras y la especulación están relacionados?

WB: Sí. África no es que fuera autosuficiente en alimentos sino que exportaba una media de 1,3 millones de toneladas de alimentos entre 1966 y 1970. Hoy, importa el 25 por ciento de los alimentos que consume y casi todos los países del continente son importadores netos de alimentos. En el libro explico que en África, el BM y el FMI realizaron una gestión a nivel micro, llegando a tomar decisiones sobre a qué velocidad debían eliminarse las subvenciones, a cuántos funcionarios había que despedir e incluso, como en el caso de Malawi, cuántas reservas de grano debían venderse y a quién.

Ahora empezamos a ver que países con escasez de tierras que están comprando o alquilando tierras en otros países para exportar, como Qatar en África. Esto es muy desestabilizador porque los agricultores de estos países, especialmente los pequeños, se convierten en productores para los países ricos; la especulación en la tierra se traduce en especulación financiera.

PH: Eric Hobsbawn, (“La Era de los extremos”, 1994) escribió que “la muerte del campesinado era el cambio más dramático y de mayor alcance social de la segunda mitad de este siglo” que “nos distancia para siempre del mundo del pasado”. Pero como usted comenta en el libro, “los campesinos se han resistido a desaparecer sin más”, muestra de ello es la creación en 1993 de Vía Campesina.
WB: Sí, tanto en el Sur como en el Norte, los agricultores y muchas otras personas intentan huir de los caprichos del capital reproduciendo la condición campesina, regresando al campo y poniéndose a explotar un recurso básico limitado independiente de las fuerzas del mercado. La emergencia de una agricultura urbana, la creación de redes que conectan a consumidores y agricultores dentro de una región determinada…es lo que Jan Douwe Van der Ploeg califica de movimento de “recampesinización”.

PH: Trabajó en el Instituto para Políticas de la Comida y el Desarrollo (Institute for Food and Development Policy), fue presidente en Filipinas de la coalición Coalición para la Libertad de la Deuda (Freedom from Debt Coalition) y ha participado en numerosas movilizaciones contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), eventos antiglobalización, foros sociales y cumbres alternativas. ¿Qué opinión le merece el actual movimiento ciudadano español 15M?
WB: Tiene mucha importancia. Lo que hay en Europa es una crisis del capitalismo, de la globalización, es la peor crisis desde la Gran Depresión. Por culpa de la irresponsabilidad de los bancos ahora tenéis las imposiciones de los programas de austeridad en toda Europa pero principalmente en el Sur, en países como Grecia o España donde se han cortado las posibilidades de crecimiento.La respuesta de la gente, los movimientos de los indignados y de Occupy Wall Street, son muy positivos. Es solo el primer paso.

PH: ¿Cuáles son los siguientes?.
WB:La gente se está empezando a dar cuenta de que tienen que organizarse más, no solo localmente, también nacional e internacionalmente. Tienen que conectarse con otras fuerzas, incluyendo las  que estuvieron en el seno de los movimientos antiglobalización en los 90. Para ser efectivo hay que trabajar mucho más en red pero desde la flexibilidad. Tanto Occupy como los Indignados crearon una gran energía que dará lugar a trabajo más organizado, a un pensamiento más profundo sobre la crisis. En los últimos cinco años parecía que la crisis era solo en Europa y EE.UU. y no afectaba a Asia pero ahora estamos empezando a ver que aumenta la población en China e India, y Brasil está empezando a caer porque continúa aumentando su dependencia del mercado europeo y estadounidense. Lo primera cara de la crisis fue el colapso en Wall Street, la segunda se vio en Europa y la  tercera será que las economías asiáticas incluyendo China van a empezar a pararse, en los próximos años. La crisis va a ser global.

PH: ¿Cree que la crisis puede acabar con el capitalismo?
WB: No estoy seguro de si usaría esos términos pero lo que está claro es que no podemos continuar con el mismo dominio de las corporaciones y el mercado, que es lo mismo porque el mercado está controlado por las corporaciones. Es cierto que se puede hablar de una economía postcapitalista. El mercado no tiene que desaparecer porque puede desempeñar un papel distinto, apoyando a los grandes valores de la sociedad.

PH: Hay quien piensa que la crisis es una oportunidad para el cambio, ¿lo comparte?.
WB: Hay que ir más allá del neocapitalismo liberal para ser capaces de satisfacer las necesidades de la gente. Se le llama democracia social, democracia popular, socialismo….el nombre da igual. Todas comparten la visión de que el mercado debe controlarse, el Estado tiene que jugar un rol diferente…  y los movimientos y la sociedad civil tiene que tomar el liderazgo para ser capaz de transformar una economía basada en los beneficios y la competición a una economía que se base en la cooperación y persiga el bienestar general;  que la economía se transforme y pase de servir a unos pocos a servir a la mayoría.  La gente ve la importancia de los valores de justicia, solidaridad, comunidad…

PH: En España, hacen unos días,miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), se llevaron sin pagar comida de varios supermercados para alimentar a gente necesitada. ¿Cómo lo interpreta?.
WB: Creo que pasará más veces. Es una señal que te indica que las cosas no pueden seguir por el viejo camino. Estas acciones son muy importantes en términos de movilización de la gente pero no creo que sean la solución. La solución tiene que ser transformadora en términos de estructuras económicas, de cambiar las relaciones de producción. Esto son acciones simbólicas pero que no cambian mucho la situación. Hay que pensar mucho sobre la naturaleza de la crisis, pensar en realizar cambios, ser capaz de organizarse y tener un programa de acción, acciones globales, no solo locales.

PH: En  2001 recibió el premio Suh Sang Don, concedido por las ONG asiáticos, y en 2003 fue galardonado con el Right Livelihood Award (también conocido como premio Nobel alternativo) por “sus destacados esfuerzos para formar a la sociedad civil sobre las repercusiones de la globalización y sobre cómo poner en prácticas alternativas”. ¿El mundo necesita más luchadores?, ¿es optimista?
WB: Sí soy optimista porque no tengo opción. No tenemos otra opción que luchar, no tenemos garantizada la victoria pero tenemos que seguir intentándolo con todas las opciones a nuestro alcance. No hace falta que siempre tengamos claro dónde vamos o si nuestra estrategias son las correctas o no, lo importante es estar comprometido. No pasa nada por cometer errores. Mi experiencia es que se aprende cometiendo errores, lo importante es no cometer los mismos dos veces.

http://periodismohumano.com/economia/la-crisis-va-a-ser-global.html

12.08.2012 · Blanca Diego

Mujeres indígenas guatemaltecas escuchan la sentencia a cárcel para algunos de los militares responsables del genocidio cometido durante la guerra civil guatemalteca en agosto de 2011 (Rodrigo Abd / AP)

Este es uno de los principales escollos con los que se enfrentan las mujeres indígenas de Ecuador, Chile y Colombia cuando se sientan a analizar qué grado de justicia proveen sus sistemas consuetudinarios, la llamada justicia indígena; se preguntan si esta justicia de usos y costumbres “sirve” para todas las mujeres o si el conjunto de leyes y normas que la rigen garantiza sus derechos fundamentales para las mujeres, como el derecho a una vida libre de violencia y a decidir sobre el propio cuerpo y sobre la propia vida sin necesidad de un tutor.

¿Es el derecho a la libertad y la autonomía del individuo, consagrado en convenciones y tratados, complementario con la ley indígena cuando ésta antepone la defensa de valores colectivos? ¿Hay diferencias entre países? Es decir, ¿el sistema de justicia consuetudinario es monolítico y siempre antepone los derechos colectivos a los individuales o es flexible y depende de cada pueblo o nacionalidad?

Son más las preguntas y los desafíos que las respuestas y las certezas. Se trata de un campo sin abonar y la discusión apenas comienza. En América Latina, donde nace la preocupación por el tema, la Corporación regional, feminista, Humanas ha impulsado el debate a través de la elaboración de un manual que lleva por título: Manual de Incidencia en derechos humanos de mujeres, con especial énfasis en mujeres indígenas.

Para llegar a la versión final del manual, la Corporación Humanas Ecuador, invitó a un grupo de mujeres indígenas de Colombia, Chile y Ecuador a revisar dicho manual y a mejorarlo. Si algo quedó claro en el taller, que estuvo a cargo de la experta costarricense en derechos humanos y justicia de género, Roxana Arroyo, es que las preguntas son inagotables, los límites extremadamente finos y el debate pertinente y comprometedor, además de apasionante.

La mirada intencionada
Aymaras, rapanui, mapuches, quichuas, shuar, nasas y wayúu… Al interior de cada una de estas nacionalidades hay voces, las de las mujeres, que cuestionan la infalibilidad de la justicia indígena frente a aquellas prácticas “culturales ancestrales” que, objetivamente, son dañinas para niñas y mujeres: ablación, encierro durante seis meses o “cesión de la niña” para casamiento.

El afán de estas pioneras del debate no es la crítica ciega o el rechazo en bloque hacia la justicia que rige sus propios pueblos sino la necesidad de concretar y dar vida a la complementariedad entre los derechos colectivos y los derechos de las mujeres.
El peligro existe: si no se llega a un entendimiento, se continuará obligando a las mujeres indígenas a vivir en un dilema permanente y a tener que hacer elecciones dolorosas entre su identidad indígena y su identidad de género. Un ejemplo: ¿Cuáles podrían ser los puntos de intersección entre el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo -que garantiza los derechos colectivos- y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)?

La Corporación regional Humanas defiende la necesidad de una mirada nueva sobre el Convenio 169 para situar mejor al sujeto colectivo desde las mujeres. En el fondo de la cuestión, está el axioma de que lo individual y lo colectivo no son antagónicos sino complementarios. Y entonces Humanas preguntaba: ¿Cómo hacer una lectura de los derechos humanos en clave de complementariedad e intersección y no de antagonismo? En una visión del mundo desde la colectividad y lo colectivo ¿cuán perjudicadas salen las mujeres indígenas?

Complementariedad frente a incesto, cesión o ablación
Las aludidas responden exponiendo dilemas concretos y cotidianos de sus respectivas nacionalidades. La diversidad de los pueblos queda plasmada tanto como las discriminaciones comunes. Sobre prácticas ancestrales en su pueblo, la representante del pueblo nasa, de Colombia, dice: “me preocupa el tema del incesto o la violencia sexual porque son temas tabú que no hablamos las mujeres para no atacar a nuestro pueblo (…) Existe el concepto de complementariedad entre el hombre y la mujer pero es una utopía. En la realidad sigue habiendo incesto y violencia, y esta es mi preocupación”.
Desde la Isla de Pascua, la representante del pueblo rapanui explica la ley del año 64 que rige en la Isla pero no en el resto de Chile, “es una ley obsoleta para casos como la violación o agresión sexual porque las penas son ridículas. Las revisiones sólo han dado paso a múltiples interpretaciones. Esto tiene un efecto negativo, enorme en las mujeres”. El contexto en Chile es particularmente grave pues la Constitución ni siquiera define a Chile como un estado multicultural o plurinacional; en consecuencia, el poder judicial no reconoce las diferentes culturas y criminaliza las prácticas ancestrales. “Las mujeres son discriminadas por ser mujer, pobre e indígena”.

Mientras que en Ecuador y en Colombia cuando una mujer indígena acude a la justicia ordinaria y no a la consuetudinaria corre el riesgo de ser mal vista por su comunidad. La expulsión de la comunidad de origen es un castigo de enormes consecuencias para la vida de un hombre o de una mujer, sea cual sea su edad. Cuestionar las tradiciones, la cosmovisión y las prácticas ancestrales del pueblo propio puede derivar en el rechazo unánime del colectivo.

De esto saben mucho las mujeres que desde hace años buscan esa complementariedad que otros les niegan pero que ellas defienden como la única forma de pervivencia. Marcharse o colocarse en el límite de ser expulsada es un paso que no se da a la ligera. Por ejemplo, ¿Qué puede pasar si las mujeres aymaras de Chile deciden no ceder en su lucha por evitar que sus hijas, de no más de 10 años, sean “cedidas” en matrimonio?  ¿O si en Colombia, las mujeres indígenas se oponen frontalmente a la práctica de la ablación?

La mestiza tiene más posibilidades de sobrevivir
Si las tensiones en el centro mismo de una cosmovisión particular son patentes, más lo son las originadas cuando se ponen frente a frente las percepciones más propias de las culturas de Occidente y las de los diversos pueblos originarios. “La mestiza tiene más posibilidades de sobrevivir, para la indígena la expulsión de la comunidad puede ser fatal”, dicho durante el taller por una bogotana.

El reto es buscar la manera de mejorar ambas jurisdicciones, la de usos y costumbres y la ordinaria, porque es la única forma de no llevar al límite a una mujer indígena que no desea desprenderse de sus raíces. Por ejemplo, ¿tiene sentido hablar de igualdad y de no discriminación en la cosmovisión indígena? ¿Hay cabida para estos conceptos en las culturas originarias?

Quedan muchas otras cuestiones y desafíos por delante, por ejemplo la participación política de las mujeres indígenas al interior de sus propios pueblos. La representante del pueblo wayúu lo expresa claramente y en primera persona: “Yo tengo posición política en mi comunidad pero he de enfrentar aún a mi tío materno al que no puedo pasar por encima, porque él es el representante político de mi familia. Yo culturalmente jamás podré traspasarle. La voz y la decisión pública y política siguen en manos del hombre aunque las mujeres digamos lo que se debe hacer. Pero debemos seguir la discusión porque seguimos pensando en estas tensiones, y eso a pesar de que yo quiero mantener mi identidad indígena wayúu. Las propias multinacionales me pasan por encima, por ser mujer”.

¿Es suficiente una legislación de y para los pueblos indígenas si hay mujeres indígenas que no se sienten reflejadas? ¿Tiene sentido seguir hablando de la universalidad de los derechos humanos, cuando se trata de un concepto construido desde el hombre blanco? Y una última duda varias veces planteada: ¿Qué puede ser considerado hoy en día originario dadas las transformaciones sociales, económicas, idiomáticas, culturales… provocadas o impuestas a lo largo de los siglos?

Para las mujeres indígenas y mestizas reunidas en Quito, en torno al debate justicia consuetudinaria y justicia para las mujeres indígenas -que aún está en pañales y del que la Corporación Humanas es pionera- lo importante, en estos momentos, es hacerse las preguntas adecuadas y seguir reflexionando sobre los cambios que las propias mujeres indígenas quieren provocar.

http://tomalapalabra.periodismohumano.com/2012/08/12/justicia-consuetudinaria-o-para-las-mujeres-indigenas-complementarias-o-contrasentido/