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17.09.2012 · · Constanza Vieira (Bogóta)
¿Cuáles son los obstáculos para la paz en Colombia? Cuando los negociadores del gobierno y de la guerrilla se plantearon esa pregunta, concluyeron, entre otros puntos, que los medios de comunicación de este país habían satanizado la misma palabra “paz”.

Delegadas campesinas de la pacifista Marcha Patriótica en su primera aparición, el 21 de julio de 2010 en el poblado de La Macarena, zona de influencia de las FARC (Constanza Vieira/IPS)

Entonces, Enrique Santos, exdueño del principal diario, El Tiempo, hermano mayor del presidente Juan Manuel Santos y quien jugó un papel crucial en los acercamientos, comentó: “Eso se arregla en dos semanas”.

El hecho fue relatado por una fuente cercana a la guerrilla izquierdista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y habría ocurrido durante las conversaciones exploratorias que se iniciaron hace un año y medio, se formalizaron en febrero y fueron divulgadas por el presidente Santos el 27 de agosto.

“Esa afirmación, de ser cierta, es una confesión de parte”, dijo el periodista Arturo Guerrero, “en el sentido de cómo se maneja de manera manipuladora la información”.

Cambiar la mentalidad de los propios informadores “no es tan fácil”, aunque “la genuflexión constante ante el poder caracteriza mucho a nuestra prensa”, consideró Javier Darío Restrepo, veterano reportero a cargo del Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por el premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

Durante el gobierno del derechista Álvaro Uribe (2002-2010) hubo “obsecuencia total”, indicó; “no se podía poner en tela de juicio que él era el Mesías, el hombre que iba a cambiar este país”.

Bajo el mandato de Uribe, los medios, basados casi exclusivamente en fuentes militares, celebraban como logros bombardeos a las guerrillas y bajas insurgentes. Quien hablaba de paz se exponía a mofas y acusaciones de complicidad con las FARC, alzadas en armas en 1964.

Mediante una reforma a la Constitución, Uribe consiguió ser reelegido, pero su tercer intento de postularse fue frenado por la Corte Constitucional. “Poco a poco, la prensa lo fue dejando atrás y ya hace críticas cada vez más abiertas contra él. ¿Por qué? Porque ha cambiado el signo del poder, ahora es Juan Manuel (Santos)”, dijo Restrepo.

Después del 27 de agosto, de un día para otro se multiplicaron títulos que venden las bondades de la paz. De pronto vuelve a ser más rentable que la guerra, y se publican estudios que así lo demuestran.

“Santos es realista”, dice en una portada un jefe guerrillero negociador que hasta hace poco era calificado de “narcoterrorista”. “La paz está por encima de todo”, aventura en primera plana el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Javier Zapata Ortiz. “El Papa da su aliento al proceso de paz con las FARC”, dice la portada al día siguiente.

Restrepo advirtió que “hay una especie de culto al que está en el poder. Eso es de los aspectos más preocupantes que hay en nuestra prensa, porque no le permite ser eficaz en su análisis y en su denuncia de los abusos del poder”.

En 1999, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) definió en una resolución y plan de acción que “una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida”.

“El papel informativo y educativo de los medios de difusión contribuye a promover una cultura de paz”, señala el artículo 7 de ese documento.

Por eso no basta con titulares optimistas.

Para que una cultura de paz centrada en el respeto a la vida se abra paso en Colombia, hay que “trabajar para cambiar esa mentalidad del periodista”, indicó Restrepo en conversación con IPS.

“Cambiar tiene que ver con formación, y con estímulos”, que deben traducirse en premios y elogios, porque “al periodista le encanta que le destaquen su trabajo”, agregó Restrepo, quien imagina “una especie de campaña permanente” que sirva al público “para aprender a distinguir qué es lo que está muy bien y qué es lo que debe mejorar”.

“Pero, sobre todo, cambiar tiene que ver con que el periodista aprenda a mirar su trabajo con ojo crítico”, subrayó.

Restrepo estimó “muy complicado” ponerle fechas al apaciguamiento del odio propagado en la última década, “porque es cambiar una actitud. Ese tendrá que ser un trabajo largo y en él tiene que intervenir mucho la prensa”.

No es cuestión de dejar de informar sobre “las barbaridades que están haciendo” las guerrillas, pues no se trata de “hacer la paz con los ojos cerrados”, advirtió.

Lo que se necesita es contextualizar, mostrar “cómo han resuelto el problema distintos países que han tenido situaciones parecidas, pagando ese precio que se paga por la paz”.

A su juicio, eso no se ve en ciertos periódicos “porque están cediendo al instinto primario: ‘sí, son unos embusteros. Y cómo vamos a hacer la paz con unos embusteros’. Uno no hace la paz con los amigos”, comentó.

Un país en guerra hace décadas está reiterando sus errores. El de la prensa “es, justamente, la insistencia en manejar recuerdos tóxicos”, indicó Restrepo.

“Hay una memoria tóxica, que envenena. Y es deber de uno, como periodista, no estimular los venenos”, sino difundirlos de tal forma que “el sentimiento se vuelva razonamiento”.

La realidad “está compuesta de muchos elementos que, entendidos por los lectores, hacen que estos reaccionen inteligentemente y no de una manera puramente sensitiva”, concluyó.

El hecho es que, desde agosto, el panorama se alteró.

La revelación de que el gobierno adelantaba diálogos exploratorios con las FARC y que un nuevo ciclo de conversaciones se iniciará en octubre en Oslo y continuará en La Habana, tomó por sorpresa a medios, comentaristas y expertos.

Sin embargo, desde hace un año comenzaron en el parlamento reformas legales que hoy adquieren sentido y apuntan a perdonar los crímenes cometidos por todos los bandos.

Las reformas abarcan la ampliación del fuero militar, aún en debate legislativo; un “marco legal para la paz” que beneficia a políticos y empresarios que impulsaron a las milicias paramilitares de ultraderecha; y un intento de reforma judicial que fue desbaratado por una campaña civil impulsada por periodistas y ciudadanía urbana a través de Twitter.

Guerrero, columnista del diario El Colombiano y formador de periodistas para la cobertura responsable del conflicto, no cree que “en este mundo de Internet” la opinión pública sea tan manipulable como indica la frase atribuida a Enrique Santos.

“El reinado absoluto de los medios tradicionales ha caído estruendosamente, porque las redes sociales, los blogs e Internet en general han conformado un sexto continente en el que estos medios no tienen injerencia”, señaló.

“Ese sexto continente es arrollador…, y mucha gente está pasándose a ver esa fuente de información”, indicó, en contraste con “la gran masa” que no sigue la información “por interés propio” y solo se entera de los hechos de vez en cuando. “Esos sí son más susceptibles de ser manipulados”, dijo Guerrero.

Es determinante que “el analfabetismo funcional es todavía muy grande en el país, sobre todo en sectores rurales”. Y ese segmento de población tiene además “una preparación política bastante rudimentaria”, estimó.

En las grandes ciudades, en cambio, predomina “el voto consciente, y esos sectores que tienen acceso a Internet, que están más educados, marcan un poco el horizonte hacia donde marcha el país”, concluyó.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/la-prensa-colombiana-redescubre-la-paz.html

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Thursday, 13 September 2012 15:21

democracy1Democracy is a universal value based on the freely expressed will of people to determine their own political, economic, social and cultural systems and their full participation in all aspects of their lives.

The theme for this year’s International Day of Democracy (15 September) is democracy education, the process of ensuring that all peoples of the world fully understand their rights and responsibilities in decision-making.

The subject of this year’s theme is essential for the long-term success of democracy, especially in countries that have recently transitioned to more democratic societies. Questions such as, “Why should I vote?”, “How can I influence my leaders?” “What can I reasonably expect from my elected officials?” or “What are my constitutional rights?” need to be addressed through civic institutions, in the free press and in classrooms. It is only with educated citizens that a sustainable culture of democracy can emerge.

At UN Headquarters, on Monday 17 September, will feature speakers from the UN Democracy Fund (UNDEF), the Community of Democracies, the Organization of American States, the UN Institute for Training and Research, UNESCO and the Permanent Representatives of Mongolia and Poland. The event, on democracy education, will be webcast live at 7 p.m. CET.

The event coincides with the launch of a new UNDEF-funded project to put democracy education into wider practice.


Additional links
:

  • UN website for the Day, in six languages . It includes an information kit on democracy and the UN, human rights, elections, civil society and women — with contributions from DPA, DPKO, OHCHR, UNDEF, UNDP and UN Women — as well as a variety of videos (featuring UNDEF projects in Azerbaijan, Gabon, Guatemala, Egypt, Indonesia, Iraq, and Kenya).
  • Information can also be found on the “Democracy” page of the UN Global Issues site, in six languages:
  • A 60-second video seen here below, “Make Your Voice Heard,” produced last year, to share on social media channels

http://www.unric.org/en/latest-un-buzz/27819-international-day-of-democracy-15-sep-qdemocracy-educationq

Amnistía Internacional – China

Publicado: septiembre 12, 2012 en DERECHOS HUMANOS

Gobernados por caníbales

Publicado: septiembre 3, 2012 en DERECHOS HUMANOS

Por: Gonzalo Fanjul | 03 de septiembre de 2012

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Rebecca, de tres años, recibe suplementos nutricionales en un campo de refugiados de Chad. Foto: © UNHCR/ B. Sokol.

Ha sido un verano peculiar. Durante el mes de agosto, los coeditores de este blog nos retiramos a nuestros respectivos balnearios, canotier y pamela en mano, incapaces de cerrar entradas al filo de la medianoche. Para ello recurrimos al consabido “Lo mejor de…”, que recuerda a los momentos de caos en el estudio de Frasier. Pero este verano nos ha sido imposible. Desde la crisis del Sahel al encumbramiento de Amancio Ortega en la lista de millonarios, pasando por el día mundial de los Pueblos Indígenas o las reformas anti-inmigrantes, ha sido un mes plagado de noticias a las que hemos hecho frente con la generosa ayuda de los colaboradores de este blog.

Y ahora abrimos nuevo curso. Les sugiero algunas pistas de lo que iremos tratando:

– Precisamente el tema de la inmigración irregular ha supuesto nuestro disparo de salida para el nuevo curso. Como ustedes saben, el sábado 1 de septiembre España estableció legalmente el ‘apartheid’ sanitario. Ni las cuentas ni las torpes explicaciones del Gobierno consiguen justificar este despropósito. Tampoco lo compensará el esfuerzo que realicen los profesionales sanitarios objetores y las ONG, pero al menos ellos nos reconcilian con nuestra humanidad. Nos hemos pasado los últimos meses pataleando y @3500M seguirá insistiendo en el argumento que hemos mantenido desde el principio: esta medida es tan inmoral como idiota. Las comunidades autónomas que se oponen a ella (de todo signo político) están haciendo lo correcto.

– El hostigamiento contra los irregulares (eso que Mitt Romney ha calificado ingeniosamente como ‘autodeportación’) es una batalla fundamental para este curso, pero no la única. A medida que aprieta la crisis, nos iremos enfrentando a otros muchos casos en donde nos dirán que “la necesidad obliga”, que debemos soltar ‘lastre’ (desahuciados, dependientes, drogodependientes, sin techo, menores en riesgo, etc.) si no queremos renunciar a nuestro propio estatus. He recordado este chantaje social al leer durante el verano La carretera, de Cormac McCarthy: en su devastadora descripción de un mundo post-tragedia nuclear, el autor relata el dilema de un padre y su hijo que se niegan a hacer “lo necesario” con tal de sobrevivir. Básicamente, se niegan a comerse a otros seres humanos. Tal vez piensen que exagero, pero creo que nuestra sociedad se enfrenta cada día a dilemas morales equiparables. Y mucho me temo que estamos gobernados por caníbales. Por si acaso, este blog se declara vegetariano y tratará de destacar las alternativas que permitirían evitar esta brecha creciente de desigualdad, muy particularmente el blindaje de mecanismos básicos de protección social y las reformas fiscales dentro y fuera de nuestro país.

– Decenas de ONGD que trabajan en los países pobres se enfrentan, sencillamente, a la desaparición. La retórica y los hechos han convertido esta crisis en una “guerra de pobres” en la que las tragedias ajenas nos resultan más lejanas que nunca. Caen los recursos públicos y privados y las ONG echan el cierre. @3500M tratará de recordar a menudo por qué este dilema es una obscenidad. A un par de horas de nuestros hogares –en países como Chad o Mauritania- la ‘crisis’ es permanente y se escribe con mayúsculas. Si el Gobierno da un paso atrás, los ciudadanos deberíamos dar dos pasos adelante para apuntalar el extraordinario trabajo que realizan nuestros compatriotas en el exterior.

– La supervivencia del tejido social va mucho más allá de la sostenibilidad de los proyectos que realizan: enfrentar una crisis sin organizaciones activas es dar un salto mortal sin red. Creemos que, en ausencia de iniciativas y estructuras que los apuntalen, los movimientos sociales que dieron lugar al 15M y a otras respuestas populares corren el riesgo de diluirse. Por eso apoyaremos desde @3500M la construcción de una sociedad activa que exija transparencia, aporte nuevas ideas y canalice el entusiasmo ciudadano.

Así que carguen, apunten y marchen. Comienza un nuevo curso en @3500M.

http://blogs.elpais.com/3500-millones/2012/09/gobernados-por-canibales.html

Por: Autor invitado | 13 de agosto de 2012

Esta entrada ha sido escrita por Valeria Méndez de Vigo, Responsable del departamento de Estudios e Incidencia de la ONGD Entreculturas.

Noland

Imagínate que, de la noche a la mañana tienes que abandonar tu país o lugar de origen, prácticamente con lo puesto. Que has llegado a otro lugar u otro país, a un campamento o una ciudad,  sin conocer el idioma, sin posibilidad de obtener recursos económicos, y  sin saber qué va a ser de tu vida en el futuro, pero con una historia de angustia, sufrimiento e incertidumbre detrás. Pues esto es lo que les ocurre a las 44 millones de personas migrantes forzosas (refugiadas y desplazadas internas) hoy en el mundo.

 

Para llamar la atención sobre esta realidad, en Entreculturas hemos creado de manera simbólica No-land, un país virtual que acoge a las personas refugiadas y desplazadas, con una Constitución que garantiza sus derechos, a la educación, a la salud, a la igualdad, a la protección, derechos éstos tantas veces vulnerados en la práctica.

Tras el desplazamiento, las personas refugiadas y desplazadas sufren adaptaciones muy difíciles a sus nuevas vidas, en los campamentos o en las ciudades. Los campamentos suelen estar situados en lugares aislados o zonas fronterizas, la libertad de movimientos de las personas refugiadas y desplazadas está restringida y dependen de la ayuda internacional, por lo que se encuentran en una situación de “mendicidad sobrevenida”. Aunque sus necesidades más básicas puedan estar cubiertas, sus condiciones de vida son muy difíciles y su realidad cotidiana está marcada por la violencia, sobre todo, la violencia sexual y de género hacia las mujeres. Además, las situaciones se hacen crónicas- la media de estancia en los campamentos es de 17 años- con la consiguiente desesperanza e incertidumbre acerca del futuro.

Una realidad creciente y todavía más invisible es la de las personas refugiadas y desplazadas urbanas, hoy día, el 70%. Si bien la ciudad parece ofrecer más oportunidades de futuro, los refugiados urbanos se enfrentan a numerosos obstáculos. En muchos casos,  tienen conflictos con la población de acogida y son víctimas del racismo y la xenofobia, por lo que prefieren permanecer en el anonimato. Esta invisibilidad ha de ser combatida para que no queden desatendidos: es necesario dar seguridad a las personas refugiadas,  garantizando que tienen la oportunidad de ver satisfechos sus derechos básicos.

Un ejemplo de como funciona noland es el de Darfur. Los nuevos enfrentamientos detectados en la zona alertan de que la situación sigue siendo compleja. Aún un gran número de personas se ven obligadas a vivir desplazadas y sin posibilidad de volver a sus hogares debido a la violencia; podríamos, incluso, hablar de una “nueva guerra” en Darfur.

Entre la población desplazada en Darfur, las niñas y las mujeres jóvenes representan uno de los colectivos más vulnerables, enfrentándose a diario a una grave situación de discriminación y marginalización, manifestada -entre otras cosas- con la exclusión del sistema educativo y la ausencia de oportunidades de formación alternativa y de trabajo.

Además, es muy importante subrayar que este colectivo se ha convertido en víctima habitual de violencia física, sexual y psicológica. Muchas mujeres han sufrido algún trauma producido por la violencia y han visto vulnerado seriamente su desarrollo así como sus opciones para una vida digna.

Ante esta situación, de la mano del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) con quien trabajamos en Darfur desde el año 2006-, hemos decidido priorizar nuestra intervención en esta zona, además de continuar con su trabajo con los refugiados sudaneses en el este del Chad. De esta forma, pretendemos defender y proteger a las niñas y mujeres de Darfur garantizando su derecho fundamental a la educación y creando un componente específico de habilidades para la vida y formación profesional que favorezca su desarrollo personal y social. Más información en http://www.entreculturas.org/noland_darfur

Pero Noland también nos sirve para relaidades mucho más cercanas. En estos momentos de crisis económica, con Noland queremos reivindicar la necesidad de mantener los derechos de las personas refugiadas y desplazadas en el centro de las  políticas públicas. Debemos alimentar el frágil valor de la hospitalidad. La sociedad debe acoger a las personas refugiadas y desplazadas y sanar sus heridas, protegerlas, integrarlas y darles oportunidades. Mñas información en http://www.noland.eu.

http://blogs.elpais.com/3500-millones/2012/08/no-land-la-no-tierra-de-44-millones-de-personas.html

“Las minas antipersonas constituyen uno de los instrumentos bélicos de mayor perversidad, porque no sólo están dirigidas a los combatientes, sino que son un ataque permanente e indiscriminado contra todos los seres humanos. […] Miles de niños, mujeres y ancianos, totalmente ajenos al conflicto que se desarrolla en su entorno, han sido víctimas de estos dispositivos mortíferos”, Federico Mayor Zaragoza, ex-director general de la UNESCO.

Las minas antipersona (MAP) son artefactos explosivos diseñados para herir, mutilar o matar indiscriminadamente a cualquiera que se acerque y active el mecanismo detonador, ya sean soldados, civiles o profesionales que se dedican a su limpieza y eliminación. Una estimación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que alrededor del 71% de las víctimas son civiles, y de estos un 32% son niños. A parte de las heridas más directas en pies y piernas, la explosión de una mina puede provocar ceguera, quemaduras, amputaciones y muerte por pérdida masiva de sangre y otras complicaciones.

Las MAP son un tipo de arma eficaz y barata, lo que hace que su uso sea extremadamente popular entre todos los grupos activos en un conflicto. El coste de producción de las MAP es muy bajo, de entre 3 y 30 dólares. Se colocan fácilmente, en un par de segundos e incluso desde el aire. Una vez pre-activadas y enterradas son difíciles de observar y desactivar. Pocas veces se hace constar (o se oculta a propósito) el lugar exacto donde se instalan. Además, a lo largo del tiempo pueden cambiar de lugar debido al movimiento de las tierras por causas naturales, como la lluvia. Todo ello hace que su desmantelamiento sea una tarea difícil, peligrosa y costosa. El desminado de cada unidad cuesta entre 300 y 1.000 dólares, y conlleva un alto riesgo para la vida del profesional que asume la tarea de desactivarlas.

Hoy en día se calcula que hay unos 110 millones de minas antipersona por todo el mundo, y que cada año se suman unos 2 millones más. Los principales países afectados son países pobres, en conflicto o en recuperación post-conflicto, por lo que los efectos perniciosos sobre su desarrollo son todavía más terribles. Actualmente hay minas en 68 países, principalmente africanos, pero también en Afganistán, Bosnia-Herzegovina, Camboya e Irak, entre otros. Cada año se suman más países, como ahora  Libia y Malí.

Hay que tener en cuenta que limpiar los 110 millones de minas costaría aproximadamente unos 50.000 millones de dólares, según estimaciones de la ONU. Pero no limpiarlas puede ser mucho más costoso, ya que sigue siendo una grave y constante amenaza a la población.

Impacto directo de las MAP: el más violento

Las MAP producen graves consecuencias directas a la seguridad humana – matando, mutilando e hiriendo a las víctimas. El primer efecto se produce con la necesidad inmediata de tratar a las víctimas que han sufrido la explosión de una mina. Para ello deben poder acceder a tratamientos hospitalarios y a otros recursos para el tratamiento, como las prótesis. Estos son necesarios para asegurar que la persona podrá volver a su vida útil.

A estos problemas hay que sumar que una gran parte de las victimas sufre graves secuelas mentales (síndrome del estrés post-traumático, ansiedad extrema, etc.). Las dificultades persisten para las personas a la hora de encontrar un trabajo y llevar a cabo una vida diaria normal, ya que existen muchas barreras al movimiento y a la integración social. En comunidades donde se registran altos porcentajes de afectados se requieren modificaciones masivas de los accesos públicos, calles y edificios, así como ayudas monetarias y subsidios, junto con campañas de sensibilización entre la población. También es necesaria una labor de prevención consistente en educación para que, sobre todo los niños, no toquen las minas que algunos países llegan a fabricar a propósito en forma de ositos, estrellas o similar.

Todo ello

significa una inversión y coste demasiado alto para muchas familias y comunidades con afectados por MAP. Supone, en muchas ocasiones, redirigir los fondos previstos para otros ámbitos familiares y sociales –alimentación, educación, sanidad, etc. Muchas familias se quedan en la ruina o se endeudan para poder pagar el tratamiento, mientras que en los países se crean fuertes dependencias a la ayuda humanitaria y la asistencia externa.

Freno al desarrollo a medio y largo plazo

Estos artefactos, o “armas de destrucción masiva a cámara lenta”, tienen un impacto también indirecto que perdura y se extiende mucho más allá de las zonas con presencia de MAP, tanto a nivel social y económico como medioambiental.

Las minas se encuentran en las afueras de las ciudades, en carreteras, caminos, campos arados, bosques, desiertos, alrededor de casas y escuelas; dificultando la adaptación de la infraestructura básica necesaria para el desarrollo de las comunidades. Las tierras fértiles minadas se convierten en una trampa mortal[1]. Los refugiados y desplazados no pueden volver. Pero no es solo el no poder arar la tierra, o sacar a pastar a los animales, es muchas veces no poder acceder a los pozos de agua potable, a la ayuda humanitaria, a los recursos necesarios para la reconstrucción, la imposibilidad de expandir las infraestructuras viales, el endeudamiento, los efectos negativos en las relaciones personales y familiares. Y esto durante décadas.

Como se recoge en el informe del Observatorio Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona y Bombas de Racimo, “los ciudadanos […] saben que caminan sobre áreas minadas, pero no tienen posibilidad de cultivar otras tierras, o tomar otros caminos para ir a la escuela. Cuando la tierra no se puede cultivar, cuando los recursos para la salud se agotan por los costes de atender a los heridos de ERW[2], cuando los países tienen que gastar dinero limpiando de minas en vez de pagar por la educación, está claro que estas armas no solo causan un doloroso sufrimiento humano, también son una barrera letal al desarrollo y la reconstrucción post-conflicto”. Las minas construyen verdaderas cárceles en las que morir de hambre o de una explosión.

En consecuencia, la población se arriesga volviendo o decide reconstruir su vida en las ciudades o regiones con menos riesgo, extendiendo el problema y la sobrecarga al sistema comunitario más allá de la zona minada. En la mayoría de los casos los grupos desplazados gozan de pocas o ninguna oportunidad de mejora de calidad de vida. En gran parte los órganos públicos se ven sobrepasados o carecen de competencias para desarrollar políticas apropiadas, lo que contribuye a la marginalización de estos grupos dentro de la sociedad y repercute negativamente a las perspectivas del desarrollo del país en su totalidad.

Una preocupación global

El Tratado para la Prohibición del Uso, Acumulación de Stocks, Producción y Transferencia de Minas Antipersona y de su Destrucción, o Tratado de Ottawa, de 1997, es la base legal con la que se intenta acabar con el uso de estas armas en el plano gubernamental. Ciento sesenta países lo han firmado ya, pero llama la atención que ni China, la India, Israel, Rusia, EEUU ni 31 países más se hayan adherido. Esto se debe a que muchos de ellos son lo

s mismos países que fabrican o mantienen stocks de este tipo de armas[3]. Otras iniciativas para su desaparición son la Convención en Ciertas Armas Convencionales (ONU, 1980) o la Geneva Call de 1998. Esta última se dirige a los actores no-institucionales, como guerrillas o grupos de liberación, ya que el Tratado de Ottawa solo apela a los Estados.

Sin embargo, la acción internacional se topa con el problema de la falta de información sobre la producción y comercio de las MAP. Los esfuerzos por limpiar y acabar con los stocks de minas no sirven de mucho si los países fabricantes se niegan a colaborar alegando legitimidad para su uso. Así mismo, el negocio de distribución ilícita de las MAP representa una importante parte del tráfico de armas. Se estima que un mínimo de 90% de las minas usadas no son producidas en los países donde se implantan, existiendo pocos registros sobre su verdadero origen. Los esfuerzos de prohibición del uso de MAP siguen dirigiéndose contra un enemigo fantasma que necesita de mayor compromiso y voluntad política para remover un doloroso obstáculo al desarrollo global.

http://www.unitedexplanations.org/2012/08/02/las-minas-anti-persona-map-y-su-impacto-al-desarrollo/

Por: Autor invitado | 02 de junio de 2012

Los autores, Niels Keijzer y Andrew Sherriff, pertenecen al European Centre for Development Policy Management (ECDPM). Puedes leer otras entradas suyas (en inglés) en el blog del ECDPM , y además os recomendamos el espléndido boletín que publican semanalmente.

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Refugiada maliense en Níger. Foto: © UNHCR/H.Caux

A pesar de los recomprometidos compromisos de destinar a la ayuda el 0,7% de la Renta Nacional Bruta, los presupuestos de AOD descienden en toda Europa, con algunos ejemplos extremos como España. Pero la pregunta pertinente en este mundo que cambia tan deprisa es hasta qué punto la AOD continúa siendo el factor más importante para los países en vías de desarrollo. ¿Hay algo más que Europa pueda hacer?

Considerando que desde 2005 los países europeos se comprometieron a alcanzar el objetivo del 0,7%, algunos ven en estos descensos un descuido premeditado que debilita la credibilidad de Europa. Otros se remontan más atrás y recuerdan que el compromiso del 0,7% ya fue definido en los años 70 y permanece inalterado desde entonces, aunque el concepto de la AOD se ha ido ampliando sustancialmente. Aunque un pequeño grupo de países frenan esta tendencia, es inevitable que la austeridad en el gasto público ponga presión sobre los presupuestos de la ayuda. Algunos países querrían ver esa austeridad reflejada en los presupuestos de la UE para 2014-2020, lo que, de acuerdo a nuestras estimaciones, supondría miles de millones de euros menos para el desarrollo. España no está entre quienes piden recortes duros de los presupuestos de la UE, pero sí ha pedido que América Latina reciba un porcentaje mayor de los presupuestos de AOD de la Unión. El Reino Unido está incrementando su presupuesto nacional de AOD, pero, a diferencia de lo que prometió, no ha trasladado el compromiso del 0,7% a una ley. La caída del Gobierno holandés tras la propuesta de un plan de austeridad ha escondido el hecho de que este país se ha convertido en el primero de la historia en superar el objetivo del 0,7% y después dar marcha atrás, aunque es posible que este debate continúe tras las elecciones de septiembre de este año.

De modo que, si el péndulo se vuelve contra la austeridad, existe una posibilidad de que los presupuestos de la AOD retornen a los niveles anteriores, aunque nada garantiza que los gobiernos y la población europea pongan la ayuda entre los primeros asuntos en los que gastarse el dinero. Más aún, se abrirá una discusión sobre la relevancia de la AOD a la hora de financiar el desarrollo tras 2015, cuando se cumple la fecha límite de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Para algunos, la ayuda ha sido siempre un asunto menor. Los países europeos y la UE siempre han tenido la oportunidad de hacer más por los países pobres cambiando sus propias políticas en materia de agricultura, pesca, comercio y migraciones, de modo que contribuyesen al desarrollo más allá de nuestras fronteras. Esta idea, conocida como “coherencia de políticas”, es muy relevante y ha sido objeto de discusiones en la UE, la OCDE o la ONU. Pero el progreso ha sido escaso y el entusiasmo de los níveles políticos más altos, insuficiente. Aunque de cuando en cuando se producen avances en la reforma de algunas políticas, muchos esperarían que casi dos décadas de discusiones sobre coherencia de políticas para el desarrollo diesen resultados más concretos. Por ejemplo, unos 12 de millones de hectáreas de tierra fuera de la UE pueden ser atribuidas la producción ganadera europea, y dos tercios del pescado que se consume en Europa es importado: todo ello complica los esfuerzos de los países pobres por garantizar una gestión sostenible de sus recursos naturales.

Un segundo asunto que está recibiendo una atención creciente (tanto en el Norte como en el Sur) es cómo generar recursos para el desarrollo en los propios países pobres. La “movilización de recursos domésticos” se ha convertido en uno de los nuevos símbolos de la comunidad del desarrollo. Algunos ven en él una evolución natural, mientras que otros recelan del modo en el que podría desviar la atención sobre los menguantes presupuestos de AOD. Naturalmente, los recursos domésticos (generados en buena medida a través de impuestos) siempre han tenido una importancia mayor que la ayuda para el desarrollo; así que la pregunta es qué puede hacer la comunidad internacional para asegurar que no obstaculiza la “movilización de recursos domésticos”. De hecho, cada vez se mira con más atención el papel de la UE y otros países ricos en la promoción de paraísos fiscales o el comportamiento de sus empresas multinacionales (de petróleo, gas o minerales) en los países en desarrollo. Lamentablemente, los recientes debates políticos en Bruselas y algunos países miembros muestran que la UE se resiste a mover ficha en primer lugar. Europa teme que su competitividad se vea reducida si otros importantes bloques económicos fuesen menos ambiciosos a la hora de promover inversiones más justas y transparentes en los países en desarrollo.

A pesar de la presión por ofrecer resultados rápidos e historias de éxito, no hay balas de plata en el desarrollo. Pese a todo, pareciera que una mayor coherencia política con el desarrollo y una mejor movilización de recursos domésticos podría ofrecer algo a las poblaciones más pobres del mundo. Pero esto no debe ser una excusa para recortar una ayuda que ha demostrado que puede funcionar y que de hecho puede jugar un papel catalizador cuando otras políticas y recursos domésticos ofrecen un entorno más proclive al desarrollo.

El secretario general de Amnistía Internacional desde julio de 2010 defiende el papel de la organización en el mundo

Comprometido desde siempre con la defensa de los derechos humanos, el indio Salil Shetty es secretario general de Amnistía Internacional desde julio de 2010 y antes fue consejero delegado de Action Aid y director de Naciones Unidas para campaña del Milenio

Pregunta. Cuando AI hace una campaña sobre un caso particular suele ser muy efectiva. Pero, ¿hasta qué punto es útil este informe anual, con datos más o menos ya publicados en la prensa?

Respuesta. Nos planteamos la misma pregunta, porque no es fácil publicar cada año un informe. Pero es el documento mas fidedigno sobre el estado de los derechos humanos en el mundo. Es una referencia. La gente sabe que es independiente, imparcial, creíble. Se publican muchas noticias, pero este informe sitúa las cuestiones en el marco de los derechos humanos.

P. Sin faltarle el respeto, ¿no se están convirtiendo un poco como el Consejo de Seguridad: muy respetado pero no muy eficaz?

R. No creo… Depende del contexto, pero lo importante de Amnistía es que es un movimiento popular, con mas de tres millones de miembros en todo el mundo. AI ha tenido mucho que ver los levantamientos populares del año pasado, apoyándoles desde muchos sitios del planeta, reforzando sus argumentos, dando pruebas, investigación… Diría que somos parte del proceso de cambio pero por desgracia el Consejo de Seguridad es parte del status quo.

P. Otro crítica es que se refleja igual la situación en todos los países. Como si España o EE UU estuvieran igual que Sri Lanka…

R. No evaluamos la situación con el objetivo de que cada país parezca diferente. Ese no es el objetivo. Decimos la verdad. Y la verdad es que hay problemas y desafíos en muchos países. Creo que hay muchas similitudes y también diferencias significativas.

P. ¿Cómo ve la creciente debilidad de las democracias europeas, el que la gente vote por algo que sabe que no va a ocurrir porque los gobiernos ya no pueden hacer lo que quiere la gente?

R. Si nos fijamos en el corazón de la crisis hay consenso en que el problema es que las instituciones financieras y los mercados no están obligados a rendir cuentas. La consecuencia es que se margina a la gente que depende del gasto del Estado y eso pone en riesgo los derechos humanos. Antes de que los gobiernos tomen decisiones sobre el gasto social tienen que hacer un análisis sobre su impacto en los derechos humanos.

P. Usted denuncia que la débil reacción de los gobiernos ante los levantamientos árabes, también en Occidente. ¿Refleja eso un desinterés de sus opiniones publicas sobre los problemas en otros países?

R. Cuando hay una crisis la gente mira hacia si mismo. Pero el problema es si lo que esta pasando en Occidente, en el Sur, o en Oriente Próximo o en África significa que se violan los derechos humanos de la gente con menos poder. Los mayores problemas son los que afrontan aquellos que viven en las chabolas, sin trabajo. Los poderosos se ven menos afectados cuando ocurren estas cosas. Y es lo mismo en Occidente. Por eso para Amnistía Internacional es tan importante la solidaridad internacional. Pero he de decir que cuando ponemos en marcha una campana sobre esos asuntos no estamos viendo ninguna reducción en los niveles de energía y de entusiasmo para luchar por las causas internacionales.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/23/actualidad/1337799804_516326.html

Menelaw Sete inicia una huelga de hambre para protestar por la situación de algunos brasileños en los aeropuertos españoles
Menelaw Sete, ante uno de los dibujos que pintó para protestar por su retención.

Si hubiesen previsto el eco que iba a tener, las autoridades policiales no habrían detenido durante 30 horas en Barajas, y después deportado a Brasil, al artista plástico de fama internacional Menelaw Sete, de 47 años.

El artista, que se dirigía a Milán para participar en una exposición de arte, fue detenido en el aeropuerto de Madrid el jueves pasado y deportado el sábado. “Viajo desde hace 15 años a Europa con la misma documentación. Tenía una carta de invitación, todo en orden. No conseguí hablar con el Consulado brasileño. Era todo un teatro. Allí detenidos había solo negros, mexicanos y brasileños”, relata.

El artista brasileño quiso aprovechar sus días de detención para realizar 40 pinturas que ilustraran lo que allí vivió. Al llegar a Brasil se manifestó frente al Consulado de España en Salvador de Bahía. Fue recibido por el cónsul Jacobo González-Arnao Campos, a quien le pidió que reuniera a los medios de comunicación e hiciera una retractación pública de lo ocurrido.

Menelaw se ha puesto en huelga de hambre y está pidiendo a los ciudadanos que firmen en una gran bandera blanca que será entregada a la presidenta, Dilma Rousseff, en protesta contra la situación que tantos brasileños están sufriendo en los aeropuertos españoles.

“Me he sentido obligado a entrar en esta causa porque los brasileños están siendo tratados de forma humillante en España. Mi indignación no es tanto personal, sino por la forma en la que tratan a la gente”, ha explicado hoy al diario O Globo. Y añade: “Estuve 30 horas detenido, sin derecho ni a ducharme. La comida es horrible. Tienes derecho a beber agua solo durante las comidas. Fuera de eso, solo agua del grifo. Había hombres, mujeres y niños. Vi hasta una cuna. Estaban todos desesperados”.

Los 40 cuadros pintados durante su retención en Barajas serán presentados en una próxima exposición. Para el artista, entrar hoy en la Península Ibérica “es solo cuestión de suerte”, no de llevar o no la documentación en regla.

Menelaw Sete es el nombre artístico del pintor Jorge do Nascimento Ramos. Conocido internacionalmente como representante del arte de influencia cubista y neoimpresionista, el pintor bahiano empezó a interesarse por el arte desde que era pequeño.

Las repetidas quejas de ciudadanos brasileños que acaban retenidos en Barajas y repatriados a Brasil, incluidas personalidades como catedráticos de Universidad invitados a congresos en Europa, hicieron que el Gobierno de Rousseff empezara a aplicar la ley de reciprocidad que existe entre España y Brasil en materia de entrada de españoles. De ahí que también haya aumentado el número de españoles que llegados a los aeropuertos brasileños son detenidos y devueltos a España por algún problema burocrático.

Tratamiento recíproco

Desde hace más de cuatro años, los turistas brasileños y su Gobierno se quejan de que España tiene unas condiciones de entrada tan duras en la frontera (las que dicta el tratado de Schengen) que muchos nacionales que van a ver a familiares, o de visita, o a estudiar incluso con matrícula pagada, son devueltos a Brasil de forma arbitraria. El país sudamericano decidió, finalmente, hace menos de dos meses, aplicar las reglas de reciprocidad y exigir a los españoles exactamente los mismos requisitos que España pide a sus nacionales para poder entrar.

Desde el 1 de abril, los españoles que quieran viajar a Brasil de turismo tienen que enseñar el billete de vuelta y acreditar medios económicos suficientes para su estancia y una reserva de hotel o, en su defecto, una carta de invitación firmada ante notario brasileño por algún nacional que se haga responsable de que el turista va a estar alojado en su casa y que, cuando acabe las vacaciones, regresará a España. Lo mismo que tiene que hacer el brasileño que viaja a España.

http://politica.elpais.com/politica/2012/05/23/actualidad/1337780893_956318.html