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Un Litro de Luz es una alternativa de alumbrado sostenible que busca acercar una solución a la falta del servicio de electricidad y alumbrado apropiado para comunidades en situación de pobreza. La Botella Solar es un dispositivo diseñado por estudiantes del Massachusetts Institute of Technology en base a los principios de la Tecnología Adecuada. Se vale de técnicas simples y replicables para enfrentar las necesidades más básicas de comunidades en vías de desarrollo.

Es un programa inspirado por la innovación que muchas culturas han usado a través de la iluminación con el uso de botellas de vidrio y los avances que Alfredo Moser (Brasil) empezó al experimentar con botellas de plástico. Gracias a estos adelantos y el desarrollo deuna tecnología innovadora, My Shelter Foundation, inició la implementación de A Liter of Light (Un Litro de Luz) en Filipinas y consecuentemente, a nivel global.

Una necesidad concreta

El acceso a alumbrado y el alumbrado formal, representa aún un problema para muchos hogares en zonas urbano marginales y rurales. Las poblaciones en asentamientos humanos y comunidades suelen vivir a oscuras durante el día a falta de luz ambiental o solar. Esto se debe a que atraviesan una situación de pobreza o pobreza extrema que les dificulta cubrir los costos del servicio; y en muchos casos aún carecen de la posibilidad de adquirirlo por falta de cobertura eléctrica del Estado. Sabemos que aún 25.91% de los hogares peruanos carecen del mismo. Viviendas construidas con materiales inflamables, conexiones informales, e incrementos en el costo de vida, son sólo algunos de los problemas que enfrentan estas familias diariamente, complicando su proceso de desarrollo y acceso a oportunidades.

Soluciones simples y accesibles
Un Litro Luz propone una alternativa a la energía eléctrica durante el día. La propuesta promueve que los hogares en situación de pobreza accedan de manera directa a una solución que impactará positiva y sostenidamente a sus familias en diversos aspectos, así como generar una cultura de consumo responsable que optimice recursos económicos y ambientales.

La instalación de la Botella Solar es llevada a cabo por emprendedores de cada localidad, quienes son capacitados a nivel técnico y en la formalización de su pequeño negocio, generando desarrollo económico para ellos y valor compartido para las comunidades donde el Programa se trabaja. A la vez, se desarrollan jornadas de voluntariado con empresas, estudiantes y colaboradores interesados en aportar al desarrollo social del país.

Al usar una fuente de energía natural como la luz solar, los hogares y pequeños negocios pueden ahorrar gastos, reducir riesgos y beneficiarse con los efectos de recibir luz solar filtrada.

Ventajas sociales
Además de aminorar la carga económica, ampliar el acceso a alumbrado y reducir los riesgos que el alumbrado eléctrico informal acarrea, Un Litro de Luz busca empoderar a la población, instalando capacidades y generando compromisos sociales que promuevan el uso de energía sustentable, ya sea instalando la Botella Solar, tomando un rol activo en el voluntariado, o inspirando el desarrollo de ideas innovadoras que aporten al desarrollo responsable de la sociedad.

Implementación
La Botella Solar es un dispositivo hecho con envases plásticos reciclados, calaminas corrugadas, una solución de agua mineral y cloro y un sellado especial, muy hermético. Su ensamblaje e implementación son muy simples, pero requieren una capacitación técnica precisa, que además permite acercar a la comunidad en una actividad en beneficio de todos, complementándose con eventuales acciones de voluntariado.

El proceso se inicia con la detección de comunidades beneficiarias a las que se les presenta el proyecto y con quienes se decide designar a una persona para hacerse cargo de las instalaciones. Esta persona recibirá una capacitación muy detallada sobre la técnica para implementar la Botella Solar, y también sobre cómo gestionar su negocio formalmente y en base a un plan. El equipo técnico y los voluntarios de Un Litro de Luz acompañan y guían este proceso en cada uno de sus pasos.

Impacto y sostenibilidad en el tiempo
Beneficios medioambientales: Un Litro de Luz es una fuente de iluminación sostenible con cero emisiones de CO2. La reducción del consumo de energía contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, principal causa del cambio climático. Adicionalmente, la reutilización de botellas de plástico constituye una herramienta efectiva para la concientización de la población en torno al uso creativo de insumos de desecho.
El impacto ambiental puede resumirse de la siguiente forma: Si la huella de carbono que deja la fabricación de un foco es de 0,45Kg CO2, y el consumo de electricidad de un foco de 50 watts por digamos, 14 horas es de aproximadamente 0,77 Kg de CO2 por KW/h, en 30 días el consumo será de 16,17Kg de CO2 y en un año aproximadamente 200Kg de CO2. Más aún, cerca del 90% de la energía que consume un foco es emitida como calor y no como luz visible. Entonces, 400,000 Botellas Solares instaladas, multiplicadas por 55 watts, con 10 horas promedio de luz al día, son 220’000,000 de vatios verdes. La mitigación esperada es de 80’000,000 kilos de dióxido de carbono al año.

Reducción de riesgos: Los hogares que no cuentan con acceso a alumbrado normalmente utilizan iluminación artificial informal, ya sea a través de conexiones informales de electricidad, velas, lámparas de kerosene, u otros dispositivos similares que contaminan el aire dentro de la vivienda.

Adicionalmente, la iluminación precaria eleva los riesgos de accidentes, ya que aquellas familias sin acceso al servicio, atraviesan por una situación de pobreza, y los materiales de sus viviendas son altamente inflamables.
Beneficios económicos: La instalación de Un Litro de Luz para aquellas familias que usan conexiones eléctricas informales, constituye un ahorro del casi 80% de su gasto habitual en iluminación, considerando que sus viviendas son normalmente módulos de una sola habitación sin ventanas ni acceso a luz solar, por lo que necesitan tener una bombilla de luz prendida mientras están dentro. El alumbrado diurno es el que genera el mayor porcentaje de gasto en un hogar y la instalación del dispositivo reemplaza completamente el uso de una bombilla eléctrica.
Inclusión Social: Las actividades organizadas en torno al bien común dignifican la concepción social de comunidad, generando nuevos canales de comunicación y formas de relacionarnos. Generamos un espacio en el que jóvenes voluntarios aprenden de la realidad de su país, se integran a la misma y adquieren habilidades de gestión e implementación de proyectos sociales.

 

Instalar capacidades locales: Un Litro de Luz ingresa a las comunidades como un programa de formación destinado a instalar capacidades locales que alienten a las comunidades a resolver problemas cotidianos con creatividad y una visión colectiva de desarrollo. Las familias beneficiarias de las capacitaciones o implementación de los dispositivos serán las encargadas de trasladar ese conocimiento a los demás miembros de la comunidad, generando una cadena de valor compartido que gire en torno al beneficio de todos.
– Innovación para el desarrollo: La distribución desigual de la ciencia y tecnología continúa ampliando la brecha que divide los segmentos ricos y pobres y dificulta el acceso a oportunidades para aquellas poblaciones en situación de pobreza, por lo que es necesario orientar esfuerzos a desarrollar capacidades y conocimientos científico-tecnológicos que promuevan el uso creativo de nuevas tecnologías sin estigmas tradicionalistas de lo que es o no el desarrollo.
Si el acceso a alumbrado eléctrico es un signo de riqueza en nuestros días, la tarea es mostrar cómo el ahorro de energía y la utilización de dispositivos ambientalmente responsables, son un síntoma aún mayor de progreso. La base del bienestar es el conocimiento y la capacidad social de convertirlo en fuentes de desarrollo, de competitividad y equidad, a través de procesos de innovación no lineales e inclusivos.

– Replicabilidad y sostenibilidad en el tiempo: La base del programa Un Litro de Luz reposa sobre la instalación de capacidades locales y la generación de valor compartido en donde los miembros de una comunidad se apoyan solidariamente para la correcta instalación de las Botellas Solares. Cada dispositivo tiene una vida útil de 5 a 10 años. Pasado ese período, la botella puede reutilizarse renovando su contenido.
Salud: La luz natural filtrada, como en el caso de la Botella Solar, proporciona niveles más elevados de iluminación que la artificial, a la vez que introduce menos calor en la vivienda. También favorece la satisfacción de necesidades biológicas y psicológicas, tales como reforzar el sistema inmune, fijar el calcio en los huesos, esforzar menos la vista al visibilizar el entorno, y mantener una conexión con el exterior, cosa que favorece psicológicamente a quien la recibe.
– Bajo costo: La fabricación e instalación de los dispositivos no requiere una mayor inversión, ya que se elaboran usando botellas de deshecho y materiales de bajo costo y fácil acceso.

http://crea-lab.org/Un-Litro-de-Luz

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Guerra por el agua en África

Publicado: diciembre 23, 2012 en Agua

Hace años que los agricultores africanos aprendieron que es imposible regar sus tierras con lágrimas. Los campos se agostan y quedan yermos. Porque de ser posible, la mayoría, en vez de ser de secano, serían de regadío. No les faltan motivos para el llanto. Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce. “Esto puede tener implicaciones dramáticas para las personas que dependen de estos recursos”, advierte Paul Brotherton, de la organización no gubernamental holandesa Wetlands International. “Podrían perder su medio de subsistencia y no serían capaces de mantener a sus familias a través de la pesca o la agricultura a pequeña escala”. Y una población desplazada de sus tierras ancestrales y privada de alimentos es una invitación a la violencia. Etiopía y Kenia (delta del Tana) ya han tenido varios brotes. Por tanto, poco extraña que algunos hablen de una “guerra por el agua en África”.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional. Y ante esta debilidad los mercados han saltado sobre ella. “Lo más valioso no es la tierra”, explica Neil Crowder, director en África de la firma de inversión Chayton Capital, con sede en Reino Unido y que ha estado adquiriendo tierras en Zambia. “El valor real está en el agua”. Así lo denuncia la organización no gubernamental Grain en un reciente trabajo titulado Exprimir África hasta la última gota.

Porque los tiburones de las finanzas hace tiempo que detectaron el potencial de este elemento. Judson Hill, director de la consultora de inversiones estadounidense NGP Global Adaptation Partners, abrió camino cuando en una conferencia en Ginebra sobre el negocio de la agricultura le preguntaron si era posible hacer dinero con el agua. “Baldes, baldes de dinero”, contestó sin inmutarse. Y añadió: “Hay muchas maneras de producir un retorno muy atractivo en este sector si sabes dónde ir”.

La frágil cuenca del Nilo sufre una oleada de proyectos agrícolas

Esto sucedía en 2010. Dos años después ya sabemos a qué lugares fueron. Sobre todo a las estribaciones de los grandes ríos africanos (Níger, Nilo, Limpopo, Omo, Wami, Tana). La cuenca del Nilo, que padece una extrema fragilidad política y social, está recibiendo una oleada de proyectos agrícolas a gran escala dirigidos sobre todo a la agricultura de exportación.

Las operaciones de acaparamiento de tierras y agua son tantas y de tal volumen que merece la pena echar un vistazo al detalle de las mismas en el único portal de mundo que las compila (http://landportal.info/landmatrix/get-the-detail/by-investor/903). Hay 925 recogidas. Y evidencian la voracidad de este nuevo hidrocolonialismo. Los protagonistas “son sobre todo empresas del gran negocio agroindustrial que están usurpando tierras y agua para incrementar su cuenta de resultados”, denuncia Gustavo Duch, coordinador de la publicación Soberanía Alimentaria.

La presión sobre los países es enorme, y tres de los principales territorios de la cuenca del Nilo (Etiopía, Sudán y Sudán del Sur) ya han cedido vastas extensiones de tierra. En Sudán y Sudán del Sur se han entregado 4,9 millones de hectáreas (una superficie superior a la de los Países Bajos) desde 2006 a firmas extranjeras. En Gambela (Etiopía), en la frontera con Sudán del Sur, multinacionales como Karuturi Global (India) o Saudi Star (Arabia Saudí), capitaneadas por los multimillonarios Ramakrisha Karuturi y Sheikh Al-Amoudi, están construyendo canales de riego para extraer agua del Nilo desde Etiopía. “La llegada masiva de estos actores deja situaciones tan difíciles de explicar como que ese país del cuerno de África, un territorio que pasa hambre, sea exportador de alimentos”, apunta Henk Hobbelink, coordinador de la organización no gubernamental Grain.

Y claro, para poner toda esta tierra en producción, debe de ser regada. ¿Hay agua suficiente? Parece que no. Si los 40 millones de hectáreas de tierra —detalla un trabajo del think tank californiano The Okland Institute— que se compraron en África en 2009 se cultivaran, harían falta entre 300 y 500 kilómetros cúbicos de este recurso al año, aproximadamente el doble (184,35 kilómetros cúbicos) de lo que consumió toda la agricultura africana en 2005. De seguir este ritmo de adquisiciones, en 2019 la demanda de agua dulce solo para dar respuesta a esas tierras nuevas superará la oferta existente.

Etiopía, Sudán y Sudán del Sur ya han cedido vastas extensiones de tierra

Incluso al mítico Nilo las cuentas no le salen. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura), los 10 países que pertenecen a la cuenca de este río tienen, como máximo, agua para regar ocho millones de hectáreas, pero, por sí solos, Etiopía, Egipto, Sudán y Sudán del Sur ya han puesto en marcha, según Grain, infraestructuras de riego para cubrir 5,4 millones, y acaban de entregar 8,6 millones de hectáreas adicionales. “Es mucha más agua de la que existe en la cuenca y supone un suicidio hidrológico”, alerta Henk Hobbelink. Poco parece importarle a las corporaciones extranjeras que operan en la zona, como Pinosso Group (Brasil), Hassad Food (Catar), Foras (Arabia Saudí), Pharos (Emiratos Árabes) o ZTE (China). Es la búsqueda del beneficio económico, pero también una forma para muchos países de asegurarse un granero lejos de casa. Arabia Saudí tiene tierras, pero no agua. Y China tiene una ingente población que alimentar.

El agua parece acorralada e incluso la legislación diríase que está en su contra. ¿Quién tiene los derechos del agua de un río? ¿La gente que vive en sus riberas, los agricultores que dependen de él para regar o aquellos que están aguas arriba o aguas abajo? Esta naturaleza inasible es un hándicap serio. “Los límites entre legalidad e ilegalidad son a menudo borrosos y muchas veces los acaparadores se aprovechan de esta complejidad”, reflexiona Lyla Mehta, profesor en la University of Life Sciences de Noruega.

El poeta uzbeko Muhammed Salikh escribió: “No se puede rellenar el Mar de Aral con lágrimas”. Pero estamos abocados al llanto. “Si el problema de la gestión eficiente de este recurso no se resuelve, algunos países tendrán que importar agua para cultivar, desalinizar, o incluso traer de fuera las cosechas propias”, narra por correo electrónico un representante del fondo Pictet Agriculture. Un mundo que bien semeja el Dune imaginado por Frank Herbert.

http://economia.elpais.com/economia/2012/12/21/actualidad/1356107017_521646.html

Plant, grow, eat

Publicado: noviembre 19, 2012 en ECOLOGíA

 
Paola Obelleiro A Coruña 6 NOV 2012 – 08:03 CET

“Las raíces del problema continúan vigentes”, aseguran los ecologistas

 
Activistas de Greenpeace protestan ante un petrolero en Bilbao, el pasado domingo. Imagen facilitada por la organización ecologistas.

 

 

Responsabilidades políticas, legales y económicas inexistentes, permisividad con “chatarras” flotantes que siguen surcando los mares transportando mercancías peligrosas, seguridad marítima sin reforzar. Diez años después, “otro Prestige es posible”. A una semana de cumplirse una década de esta catástrofe ecológica y de reanudarse en A Coruña el macrojuicio por esta causa ambiental, la mayor jamás instruida en España, Greenpeace lanza esta nueva alerta con una acción protesta en el puerto de Bilbao contra un petrolero perteneciente a un entramado empresarial muy similar al Prestige y con un extenso informe sobre lo mucho que aún queda por hacer para evitar mareas negras como la que azotó 1.600 kilómetros de costa de España y Francia.

“Nuestro mejor aliado es que no se olvide lo que pasó” y poner de nuevo sobre la mesa las múltiples razones por las que podría volver a ocurrir un desastre de las enormes dimensiones del provocado por el Prestige “porque sus raíces siguen vigentes”, denunció el director en España de la asociación ecologista, Mario Rodríguez. Y en primer lugar está la nula asunción de responsabilidades. De cualquier tipo, subrayó.

 

Es el gran interrogante de la vista judicial en la Audiencia Provincial de A Coruña, tras casi 10 años de instrucción, un retraso que también pone en evidencia “la imposibilidad técnica del sistema judicial” : ¿cómo se van a depurar responsabilidades por daños que la Fiscalía cuantifica en 4.442 millones de euros si en el banquillo de acusados sólo hay dos ancianos marinos del Prestige y el exdirector general de Marina Mercante, funcionario también jubilado? “Un juicio bonsai, limitado, con muchas sillas vacias”, en palabras del escritor Manuel Rivas, integrante de la plataforma ciudadana Nunca Máis.

Para Greenpeace, el hecho de que no haya responsables por la gestión política de aquella catástrofe más allá de un exdirector general, pero ninguno de sus superiores directos, “demuestra que se priorizan los intereses personales y políticos sobre los sociales y del medio ambiente”. Y refuerza el convencimiento de las autoridades de que “se hizo todo bien”. “Ni siquiera reconocieron que hubo una marea negra, estamos como en la prehistoria”, ahondó Rivas.

Responsables impunes

Con su acción-protesta el pasado domingo en el puerto de Bilbao, Greenpeace quiso poner el dedo en una de las principales llagas del Prestige que siguen abiertas una década después: la imposibilidad de exigir responsabilidad alguna a los entramados empresariales internacionales que están detrás de muchos petroleros que navegan todos los días frente a las costas europeas con toda impunidad.

Prueba de ello, el Searacer, atracado ese día en el puerto vasco y ante el cual los activistas ecologistas desplegaron banderas con los lemas Otro Prestige es posible o Evitemos el petróleo. Ese petrolero tiene, como el viejo barco que causó la catástrofe de 2002, dueño de Liberia, armadora griega y cuenta con certificados para navegar emitidos por la estadounidense ABS. Y al igual que el Prestige, de bandera de las Bahamas, es pabellón de conveniencia, en este caso de Malta. Y su compañía aseguradora es de Bermudas.

Otro elemento fundamental que sigue pendiente, pese a haber sido una de las causas fundamentales del accidente del Prestige frente a la Costa da Morte: los viejos petroleros de casco único ahora ya no pueden atracar en puertos de la Unión Europea. Pero no están prohibidos y continúan navegando en aguas comunitarias. Siguen existiendo, denuncia Greenpeace, “enormes deficiencias de la legislación y del régimen de responsabilidades en el transporte marítimo”. Prima la protección de la industria petrolera, denuncia la entidad ecologista al reclamar cambios profundos en el régimen de responsabilidades en la seguridad marítima y protocolos claros y concisos para preservar y prevenir accidentes. El abandono del uso del petróleo por energías más eficientes es el objetivo final de la campaña de los ecologistas.

Aunque también hubo consecuencias y medidas adoptadas a raíz del Prestige, sobre todo gracias a la fuerte movilización ciudadana, “los primeros indignados”, remarcó Rodríguez. “Marcó un antes y un después en la causa ambiental”, añadió al subrayar, por ejemplo, que hubo cambios sustanciales en dotación de medios y planes de contingencias para combatir una marea negra. Pero no se hizo un gran evaluación de los impactos ambientales, en la salud y los recursos marinos provocadas por el Prestige que “permita tomar medidas adecuadas” para evitar estas catástrofes. El descenso sustancial de especies como el pulpo o el gallo en las zonas más afectadas y la desaparición de coquina en la Costa da Morte siguen en la lista de grandes asignaturas pendientes 10 años después.

 

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/05/galicia/1352147025_729347.html

El árbol urbano

Publicado: noviembre 5, 2012 en ECOLOGíA, PROPUESTAS - ALTERNATIVAS

Los movimientos en defensa del agua tuvieron un protagonismo renovado en la Cumbre de Río +20. La justicia ambiental es el nuevo marco teórico en el que se debate la realidad social. Florencia, la próxima parada del movimiento alternativo por el agua en Europa, aguarda ya a la vuelta de la esquina

 

10.09.2012 ·  · Jairo Marcos

 

Una muestra fotográfica fue el cebo del pabellón azul, que acogió a los movimientos en defensa del agua durante la Cúpula dos Povos. (J. Marcos)

En el pabellón azul. Allí estaban los movimientos en defensa del agua. Tenían su propio espacio, color y voz. Pero el agua, como eje esencial de la vida, estaba presente en cada una de las tiendas o pabellones de la Cumbre de los Pueblos, celebrada en Río de Janeiro de forma paralela a la Conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible. Si se hablaba de multinacionales, se hablaba de agua; si se hablaba de pueblos originarios, se hablaba de agua; si se hablaba de economía verde, se hablaba de agua. El agua lo empapó todo, pero no fue protagonista.

A unos 20 kilómetros de la playa do Flamengo, sede de la cumbre alternativa, los líderes políticos de todo el mundo, con alguna excepción notable, se reunieron para abordar el futuro de la Tierra. Un futuro que se ahogó en el pasado, en el retroceso y la parálisis. En temática de agua, donde se habían conseguido avances en el seno de Naciones Unidas como el reconocimiento por la Asamblea General del derecho humano al agua, la mercantilización recuperó terreno. “Reconocemos que el agua es un elemento básico del desarrollo sostenible pues está estrechamente vinculada a diversos desafíos mundiales fundamentales”, recoge la declaración final auspiciada por la ONU. Es decir se perpetúa el desarrollo sostenible (el crecimiento con disfraces) como herramienta para erradicar la pobreza y superar los problemas que los seres humanos causamos al medio ambiente. Y el agua debe estar ahí, no como elemento, sino como recursos del que exprimir más beneficio económico para unos pocos.

“Reconocemos que la economía verde, en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, mejorará nuestra capacidad para gestionar los recursos naturales de manera sostenible con menos consecuencias negativas para el medio ambiente, mejorará el aprovechamiento de los recursos y reducirá los desechos”, se jactan en la resolución final, obviando que la economía verde se anunció hace 20 años, también en Río de Janeiro, y que los resultados a simple vista, coinciden los expertos antes la ausencia de evaluaciones oficiales, son nulos.

La brisa es otra junto a la playa. “Rechazamos (…) sus propuestas de la ‘economía verde’ que tratan de poner un precio a la naturaleza y al agua, su comercialización con el pretexto de la sostenibilidad, el desarrollo, la eficiencia y la reducción de la pobreza”, recoge la declaración final del pabellón azul, que hizo un texto aparte de las conclusiones de la Cumbre de los Pueblos porque no incluía todas sus reivindicaciones.

La justicia ambiental protagonizó una de las demandas de la manifestación por las calles de Río de Janeiro. (J. Marcos)

Las conversaciones fluyen largas e interesantes en este rincón del escenario altermundista, con el olor de mar de fondo. “No podemos decir que hay una derrota de Río +20. Ellos querían un documento que no dijera nada porque, de lo contrario, hubieran tenido que hacer cosas”, considera Renato di Niccola, dirigente del Foro Italiano del Movimiento del Agua, que ofrece un análisis muy de la realidad. “Si te lo dice Fauchon [Loïc Fauchon, presidente del privado Consejo Mundial del Agua], te lo dice la Coca-Cola, te lo dice la Nestlé… no es una derrota, es lo que ellos querían, dar una imagen de cierto tipo de debilidad porque no han producido nada, pero en realidad han garantizado sus intereses”, añade intentando que sus palabras sean más didácticas que informativas.

La dialéctica sí salió bien parada de Río, pues en ambos bandos, o mejor dicho, en ambas orillas, las grandes palabras fueron las ganadoras. Aunque quedaron cargadas de matices bien distintos: la fuerza y el empeño de un mensaje transformador, frente a una retórica pantanosa sin desembocadura. “La Cumbre oficial está metida en una discusión de palabras vacías. Desarrollo sostenible tuvo éxito hace 20 años pero es contradictorio porque decir ‘desarrollo’ es hablar de crecimiento y eso no puede ser sostenible. Ahora hablan de economía verde, pero una economía que crece y que sea verde tampoco es posible”, apunta el catedrático de Economía Joan Martínez-Alier.

Del derecho al agua a los derechos del agua

Si por un lado regresaron las palabras vacías, por el otro se avanzó en lo que se denomina justicia ambiental. En la justicia del agua, se podría decir a modo de titular. “Tenemos derecho al agua pero también hay derechos del agua”, sostiene di Niccola añadiendo un nuevo dato de análisis. “Es fundamental, la cuestión más grande que se ha elaborado en Río: pasar de la cuestión de los bienes comunes al hecho de que el agua tiene un derecho por sí misma, que la Tierra tiene un derecho por sí misma. Esto nos debe forzar, y no sólo conceptualmente, a conectar ecología con justicia, ecología con lucha de clases”.

La conversación llega al pabellón azul, donde espera a Periodismo Humano uno de los mayores expertos en temática de gestión de agua, Pedro Arrojo. El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza habla del pasado y cómo los temas de agua han estado siempre fuera de las agendas internacionales, incluso cuando se discute sobre cambio climático, que es agua se mire por donde se mire.

“Incluso la mujer de Obama fue comisionada para intentar incluir el tema en Copenhague [XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada allí en 2009]. Pero la agenda está blindada, y por lo que se ve aquí sigue igual”, recuerda Arrojo, curtido en mil batallas y anécdotas que rememora junto a Nicola. En Río la agenda del agua estuvo cortada. Fue un Río seco. “El Gobierno brasileño, en un inicio, aceptó meter por primera una cuña vez de agua, pero sus asesores son los brasileños que hay en el Consejo Mundial del Agua, que es el lobby privado”. ¿El resultado? Un texto blando, una vez más. “Reafirmamos nuestros compromisos relativos al derecho humano al agua potable y el saneamiento, que ha de hacerse efectivo gradualmente en beneficio de nuestra población, respetando plenamente nuestra soberanía nacional”, recoge la declaración oficial, criticada por muchas delegaciones pero finalmente firmada pro todas las presentes.

En la Cúpula dos Povos, el periodista y activista italiano Giuseppe De Marzo levantó la voz ante un auditorio a reventar que escuchaba su clamor a favor de la unión entre justicia y sostenibilidad. El calor y la humedad brasileña no frenaron la atención del público. Tampoco el ruido ensordecedor de los helicópteros que aquellos días tapaban Río, vigilantes. “Para avanzar, más que resistir, necesitamos una relación nueva entre justicia y sostenibilidad. Esto significa trabajar para alcanzar no sólo la justicia ambiental y social, sino también la ecológica (…) La justicia ecológica y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza deberían dar un golpe mortal al modelo jurídico capitalista, que considera la Tierra y sus elementos desarmados como meros objetos a introducir en el mercado”, escribió ya alejado del bullicio de la gente y de los helicópteros.

El agua es un elemento vertebrador. Aúna muchas luchas y por supuesto es básico si hablamos de la justicia ambiental. O de los derechos de la Naturaleza. “Cuando llegas a América Latina se habla de la privatización de una manera más amplia que en Europa, de privatización del territorio, de los recursos hídricos, del río mismo, de la salud, y ahí dentro están los servicios urbanos. Pero en América Latina aparece más el componente territorial”. Continua hablando Pedro Arrojo, quien no escatima en palabras aunque tiene la maleta lista para el regreso: “Yo abogo por la integración en temas de agua. Hay que integrar las visiones de privatizaciones”, concluye.

Y poco a poco se van consiguiendo conexiones y ampliando horizontes; aunque el agua tuviera su propio pabellón; y su propia declaración final. “Hacemos un llamado a la comunidad internacional para la solidaridad y la participación a través de la creación de las instituciones del agua mundiales verdaderamente democráticas, a través de colaboraciones entre entidades públicas; y afirmamos que la creación de una Autoridad Mundial del Agua debe actuar en interés de la humanidad y la naturaleza. Apoyamos la creación de un tribunal penal internacional para el enjuiciamiento de los delitos ambientales cometidos por las corporaciones, gobiernos e instituciones. Nos comprometemos a seguir construyendo redes y nuevas alianzas sociales, ampliando y profundizando nuestras relaciones con los movimientos sociales que luchan por la soberanía alimentaria, el trabajo decente y los derechos laborales, la democracia y la justicia social y ambiental. En particular, nos comprometemos a participar activamente en las campañas por la justicia climática, ya que el agua es un elemento clave para la vida y se ve muy afectado por el cambio climático”.

La justicia ambiental protagonizó una de las demandas de la manifestación por las calles de Río de Janeiro (J. Marcos)

Aquí está la clave. Aunque se habló poco de derecho humano al agua o de gestión, el agua impregna el futuro de las luchas ambientales. “Tanto en Marsella como aquí la integración se ha producido y la maduración de los movimientos se está produciendo aceleradamente”, añade Arrojo. ¿Lo próximo? Una visión ecosistémica, de río. Porque en Río no se habló de ello.

Y en ese futuro cercano aguarda impaciente la ciudad italiana de Florencia, que en el próximo mes de noviembre acogerá la próxima cita del Movimiento Europeo por el Agua. ‘Florencia 10+10’ es el nombre escogido para un evento que recordará el lugar donde hace precisamente diez años el demos europeo celebró su primer Foro Social Europeo. Lo dejan claro desde sus primeros comunicados oficiales: “Queremos ser parte de una construcción en curso”.

 

http://periodismohumano.com/sociedad/medio-ambiente/la-justicia-del-agua-encauza-las-luchas-sociales-y-ambientales.html

Foto: ¿Es posible una deforestación mundial cero para el año 2050? Greenpeace cree que sí. Así os lo contamos:http://www.unitedexplanations.org/2012/05/08/es-posible-una-deforestacion-cero-para-ano-2020/08/05/2012 

 

      Detener la deforestación y frenar el cambio climático son los objetivos de una iniciativa ciudadana recién lanzada por

Greenpeace.

       El foco de la iniciativa está en Brasil, donde la Organización busca

1,4 millones de firmas

     para conseguir llevar al Parlamento una ley popular y con ella acabar definitivamente con la destrucción de la Amazonia.

En todo el mundo la deforestación continúa a un ritmo alarmante. De acuerdo con el Programa Internacional de Bosques del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en ingles), 12-15 millones de hectáreas de bosques se pierden cada año. La deforestación y degradación de áreas forestales, especialmente en los trópicos, tienen consecuencias dramáticas para la biodiversidad, el clima global y las personas. El 87% de la deforestación mundial ocurre en sólo 10 países, dónde Brasil e Indonesia suponen el 51% de esta pérdida. Manteniéndose este escenario, se prevé que para el año 2050 más de 230 millones de hectáreas de superficie boscosa habrán desaparecido.

La iniciativa de Greenpeace tiene su origen en la 9ª Conferencia de las Partes (COP 9) de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), realizada en mayo de 2008 en Bonn, donde delegados de 67 países comprometieron su apoyo, incluyendo WWF y otras organizaciones no gubernamentales, para promover una meta de deforestación neta cero para el año 2020, manifestando así su intención en desarrollar e implementar mecanismos para que la tasa anual de pérdida de bosques, sea reducida y que se acerque al cero.

¿Qué significa deforestación cero?

En verdad, no se está hablando de una deforestación cero, refierida a no deforestar en absoluto; si no a una deforestación neta cero donde algunas pérdidas de áreas boscosas son compensadas mediante repoblación forestal. En este modelo, aunque se produzca un cambio en el uso del suelo para otros fines que no sean áreas forestales naturales, la cantidad neta deberá asegurar que la calidad y densidad de carbono atrapado sean mantenidas, además de otros servicios ambientales que normalmente nos son ofrecidos por los bosques, como la provisión de agua, la prevención de inundaciones y la manutención de la diversidad biológica, por ejemplo.

¿Cómo alcanzar una deforestación neta cero?

El problema de la deforestación no es sencillo e implica cuestiones económicas y sociales históricas. Teniendo esto en cuenta, además de las varias iniciativas presentes en las conferencias internacionales sobre biodiversidad o cambio climático, que establecen referencias para medir el éxito de los esfuerzos en reducir las tasas de deforestación, un punto clave, de ámbito nacional y local, está en la integración transversal de políticas gubernamentales. La deforestación y degradación de los bosques no son solamente un problema ambiental, sino también un problema para la agricultura, comercio, finanzas, generación de energía, salud, generación de empleo y renta. Una visión y concientización más integrada del problema podría contribuir a reducir los diferentes conflictos de interés y la posición de normativas y prácticas que muchas veces inviabilizan la adopción de procesos sostenibles.

Aunque no exista una solución única, para que se pueda lograr éxito es fundamental ampliar el acceso y fortalecer algunas estrategias que ya están alcanzando resultados positivos, incluyendo entre ellas, la implementación de políticas y procesos de planificación de uso integrado del suelo, englobando también protección y manejo sostenible de bosques, además de prácticas de forestación y reforestación que sean social y ambientalmente responsables. La adopción deiniciativas de Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD), se presenta igualmente como una importante iniciativa ya que a la vez que ayuda a países en desarrollo a preservar la cobertura y calidad forestal ofrece oportunidades para promover el consumo y producción sostenibles de bienes y productos relacionados con los bosques.

¿Por qué el año 2020?

Este es un marco hipotético que tiene en cuenta la posibilidad de que las iniciativas que hoy ya están presentes en los acuerdos internacionales, salgan del papel y pasen efectivamente a funcionar. Considera que este es un plazo suficiente para la planificación y adopción de procesos políticos que garanticen la adopción de leyes de deforestación cero y está anclado en una reducción del 10% del índice actual de la deforestación global, propuesta por el Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF).

Greenpeace: más que palabras, acciones concretas

Más que palabras, el mérito de la campaña de Greenpeace está en sacara a la luz para el público en general un concepto técnico y un debate político que, normalmente, está cerrado en las conferencias de las Naciones Unidas y en estudios científicos, muchas veces, de difícil comprensión.

Al proponer una ley apoyada por millones de firmas de ciudadanos, demuestra que es posible utilizar un mecanismo democrático para virar hacia nuevos modelos de sustentabilidad que puedan beneficiar a todos mientras ayudan a detener el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. Amplia la percepción de que una mejor gobernanza e incentivos económicos pueden contribuir a una administración más racional de los bosques y a un uso más productivo de la tierra.

Greenpeace nos alerta que frenar la deforestación es posible. Y lo más importante es que podemos hacerlo ahora.

 

 

http://www.unitedexplanations.org/2012/05/08/es-posible-una-deforestacion-cero-para-ano-2020/

Agua virtual

Publicado: junio 26, 2012 en Agua

Por: CCS el 13/04/12 14:03

Tiempo estimado de lectura : 3 minutos

¿Sabías que por cada tonelada de vidrio reciclado se ahorran 130 kilos de combustible y 1.200 de materia prima? Ser “ecológico” va más allá de separar la basura. Se trata de ser consciente y responsabilizarse por lo que uno consume.

 

Por cada tonelada de vidrio reciclado se ahorran 130 kilos de combustible y 1.200 de materia prima. El vidrio es un material 100% reciclable que no pierde sus propiedades físicas ni disminuye su calidad en el proceso de reciclado. Esto permite soñar con a una tasa de residuos cero.

El mínimo exigido por la Unión Europea es un 60% de vidrio reciclado. España traspasó esa cifra en 2007, aunque países como Suecia, Suiza o Bélgica ya superan el 90%.

El sistema de gestión de residuos ECOVIDRIO puso en marcha el método del “punto verde”, por el cual los fabricantes de vidrio pagan una tasa que financia la recuperación de los envases. En España sólo existe una manera de reciclar el vidrio: se recuperan los envases y se trasladan a una planta de reciclado donde se procesan para convertirlo en “calcín”, el material del que se obtiene el vidrio reciclado. La temperatura de fundición del calcín es sensiblemente inferior a la de las arcillas originarias, con lo que se ahorran grandes cantidades de combustible y se evitan emisiones contaminantes a la atmósfera. En países como Alemania existe la posibilidad de reutilizar el envase sin necesidad de someterlo a un nuevo proceso de fabricación, sino sólo de lavado.

Los contenedores para la recuperación de vidrio comenzaron a instalarse en los centros urbanos españoles en los años ‘80. Hoy la mayoría del vidrio recuperado proviene de los llamados iglús o contenedores verdes. El incremento de la tasa de reciclado de vidrio entre 2003 y 2007 pasó de 10 kilos por habitante a casi 15. Esto indica que los ciudadanos han adquirido el hábito de reciclar vidrio como una actividad cotidiana, según el Ministerio de Medioambiente. Pero no reciclamos igual fuera del ámbito doméstico. Debemos extrapolar esa actitud al lugar de trabajo, la escuela, la calle, las universidades. Todavía queda mucho trabajo de concienciación y comunicación.

No sólo es importante reciclar, sino también prevenir la creación de residuos. Las empresas encuentran grandes limitaciones para establecer medidas de prevención, uno de los frentes en los que trabaja ECOVIDRIO. La sociedad condiciona la fabricación y comercialización de los productos en unos determinados envases en lugar de otros. Se prefieren envases de un solo uso y de menor tamaño frente a formatos más grandes y reutilizables.

La publicidad comercial ha sabido apropiarse del discurso ecologista de manera que los consumidores confunden el uso de productos denominados “verdes” con un comportamiento responsable en el consumo. Es mejor adquirir un estilo de vida sostenible, o lo que el profesor Carlos Taibo llamaría “una sencillez y austeridad voluntarias”. “No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia”, según el dicho popular.

Hay sectores económicos como la hosteleria que producen residuos de vidrio, pero no siempre se recuperan. Es difícil encontrar un local en el que conserven la costumbre de devolver al cliente parte del precio a cambio del casco de la bebida. Hace falta concienciar a los empresarios hosteleros de la importancia de recuperar no sólo los cascos de refrescos y cervezas, sino también separar las botellas de vino, agua, etc.

Daniel Goleman, autor del término “inteligencia emocional” traslada este concepto a la ecología en su obra “Inteligencia ecológica”. En ella otorga al ciudadano la responsabilidad de preservar el medio ambiente a través de acciones que implican un razonamieno lógico: decisiones responsables a la hora de elegir la procedencia de los productos que compra, el coste ecológico de su fabricación, transporte y envasado y la gestión de los residuos que se generan.

La mentalidad ecológica, que debe ser la mentalidad de los hombres y mujeres del siglo XXI, no es la de un autómata que sólo elige el color del contenedor al tirar la basura, sino la de un ser humano consciente y responsable que decide cómo y qué recursos consume.

Artículo de Violeta Palomo Tomás, periodista y miembro del Centro de Colaboraciones Solidarias

http://www.canalsolidario.org/noticia/reciclar-vidrio-obligacion-o-necesidad/25571