Egipto Primavera 2.0.

Publicado: mayo 24, 2012 en INCIDENCIA POLÍTICA

Por: Ramón Lobo | 24 de mayo de 2012

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En un colegio de El Cairo. / Manu Brabo (ASSOCIATED PRESS).

Egipto está votando en una primavera tardía, 14 meses después de que otra primavera derrocara a la cara visible del régimen. Los optimistas dirán que se culmina un proceso ‘revolucionario’ nacido en la plaza de Tahrir el 25 de enero de 2011 (si ningún candidato supera el 50% de los votos habrá una segunda vuelta). Los pesimistas, que la elección presidencial pone en marcha una ‘democracia’ insuficiente tutelada por los militares y con Estados Unidos e Israel entre bambalinas, de avalistas y defensores del estatus quo.

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Los realistas, que los habrá, sostendrán una posición intermedia: tras décadas de dictadura, Egipto tiene una oportunidad de modificar las reglas de juego, aunque el cambio sea demasiado lento, poco llamativo. La verdadera transformación comienza ahora, escribe Jack Shenker en The Guardian.

El escrutinio será complejo (hoy se vota por segundo día) con un censo de 50 millones de votantes potenciales y con colegios rurales alejados, que pueden ser la clave. No se esperan resultados oficiales antes de una semana. En juego está algo más importante que la presidencia del país; está en juego la credibilidad de la transición.

He titulado este post Egipto Primavera 2.0; The Economist, más serio, prefiere hablar de Segunda República.

Cuatro son los candidatos principales: Ahmed Shafiq, primer ministro durante las protestas en febrero de 2011, excomandante de la Fuerza Aérea; Amr Moussa, exministro de Exteriores y expresidente de la Liga Árabe; Mohammed Mursi, líder del Partido Justicia y Libertad apadrinado por los Hermanos Musulmanes; y Abdul Moneim Aboul Fotouh, un islamista independiente que cuenta con el apoyo público de algunos de los líderes de Tahrir, como Wael Ghonim. Parece el mirlo blanco. Foreing Policy lo llama “el hombre de las cuatro estaciones”.

Al Yazeera ofrece una guía completa e interactiva con todos los aspirantes. También, un programa especial: ¿Qué tipo de líder buscan los egipcios?

La economía podría tener un peso mayor que la religión o la idelología. Hay optimismo general, un convencimiento colectivo de que juntos pueden salir de la crisis, de construir su destino. Así lo reflejan las encuestas del Pew Research Center: un 53% tiene esperanza, pese a que las estadísticas son demoledoras.

El desempleo juvenil supera el 25%, algo muy peligroso, explosivo, en un país con el 60% de la población menor de 30 años. El 20% de los egipcios vive por debajo del umbral de pobreza, es decir, con menos de dos dólares al día (1.59 euros, un poco más que un café en un bar madrileño).

Juan Cole se rebela en su Informed Coment contra los prejuicios occidentales que han marcado desde el final de la Primera Guerra la percepción del mundo árabe en Occidente. Wendell Steavenso del The New Yorker se pregunta quiénes son los islamistas radicales y qué defienden.

PeticionImagen(127)Ammar Awad (REUTERS).

La mujer ha desempeñado un papel clave en los últimos 17 meses. No solo fueron la vanguardia de las manifestaciones, de la ocupación pacífica de Tahrir y su defensa, sino que fueron miles las que apoyaron a hijos, padres y maridos desde sus casas, dándoles valentía y ánimo, y que ahora se niegan a perder ese protagonismo sobre sus vidas y el destino de su país. Así lo reconoce Jessica Gray en la revista Forbes: “Las mujeres muestran su poder en las protestas“.

Cuando se proclame un ganador, los militares se retirarán a los cuarteles. Es su promesa. Existe un pacto de no agresión entre ellos y los Hermanos Musulmanes; ambos necesitan estabilidad y tiempo para asentar sus posiciones. Nadie se fía de nadie. Es un juego de pócker salpicado de trampas. Foreing Policy lo llama La República de los generales retirados.

Para entender mejor Egipto.

UN LIBRO. El edificio Yakobian de Alaa al Aswuany.

UNA PELÍCULA. Cairo 678, de Mohamed Diab. La historia de tres mujeres cairotas, víctimas del maltrato en una sociedad en la que no cuentan con el apoyo de las autoridades. Una de ellas clava un cuchillo en la ingle del acosador; es un acto de defensa propia que la eleva a símbolo nacional para otras mujeres. Una historia real que explica el magma del que surge Tahrir.

http://blogs.elpais.com/aguas-internacionales/2012/05/egipto-primavera-dos-punto-cero.html

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