La cooperación: tocada, pero no hundida

Publicado: mayo 2, 2012 en ACTIVISMO, MOVIMIENTOS SOCIALES, OBJETIVOS DEL MILENIO, OPINIÓN, REFLEXIONES

Es verdad. El sector de la cooperación  atraviesa horas bajas, los fondos decrecen y la imagen de la tijera planea irremediablemente sobre los titulares de nuestras noticias. Nos inquieta ─a ratos nos indigna─ pensar en el futuro de nuestro trabajo, de nuestros proyectos, y de los millones de personas implicadas en ellos en todo el mundo. Es verdad, estamos preocupados, y tenemos motivos para ello.

Pero también es verdad que somos gente acostumbrada a desenvolverse en las circunstancias más adversas. Por la propia naturaleza y razón de ser de nuestras organizaciones, sabemos trabajar en escenarios complejos, y no sólo eso: sabemos, o al menos intentamos, mejorar esos escenarios, hacer de ellos un lugar mejor, con un futuro mejor.

 

Es cierto que nos enfrentamos a una situación muy difícil, pero parémonos a pensar: ¿qué se necesita para hacer frente a una situación de crisis? Dinero, sí, es evidente, pero no sólo dinero. Y, modestia aparte, de lo demás, no andamos mal provistos.

Se necesita rigor y esfuerzo, y cualquiera que haya trabajado en el sector sabe lo riguroso que hay que ser para llevar a cabo y coordinar acciones de cooperación internacional, desde su identificación hasta su evaluación, y la intensa dedicación que ello requiere. Se necesita talento y creatividad para imaginar, planificar e implementar modos alternativos y novedosos de hacer frente a escenarios complejos y cambiantes. Se necesita versatilidad para adaptarse a dichos escenarios y valor para no instalarse (acomodarse) en la rutina de acciones y procedimientos prestablecidos, tradicionales y muchas veces mejorables. Y también se necesita corazón, o tripas, o cerebro (que cada cual lo asocie al órgano que mejor le plazca), en definitiva, se necesita sentir: motivación, ilusión, convicción…

En resumen, para salir adelante se necesitan recursos de muy diversa índole. Algunos, lamentablemente, escasean, y no hay que dejar de hacer todo lo que esté en nuestra mano por reivindicarlos. Pero otros nos sobran, y flaco favor nos hacemos si dejamos que la anestesia del desánimo emborrone esta certeza.

Y esto se podría quedar en una oda a la esperanza, quizá un tanto tibia y naíf, o traducirse en una apuesta firme por continuar trabajando para superar los obstáculos que frenan el desarrollo y para contribuir a la erradicación de la pobreza y la exclusión social. Tenemos recursos y capacidades para ello, pero hay que reajustar la maquinaria, y en este punto nos atrevemos a sugerir algunos ingredientes clave: participación, coordinación y, sobre todo, muy especialmente en estos tiempos, innovación. Y con innovación nos referimos a la incorporación de nuevos modelos de gestión, a la integración de nuevos actores,  a nuevos patrones de interacción entre ellos, al diseño o refuerzo de nuevas modalidades de actuación, a generar, en definitiva, nuevas formas de hacer las cosas.

Es verdad. El sector de la cooperación  atraviesa horas bajas. Las malas noticias de estos últimos tiempos nos han dejado a todos un poco tocados, pero no hundidos, y nosotros navegamos en un barco que no se puede abandonar… ni estamos dispuestos a hacerlo.

Por Manuel Gómez Galán
Director general de la Fundación CIDEAL

 

http://fundacioncideal.wordpress.com/2012/04/26/la-cooperacion-tocada-pero-no-hundida/

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