Plastic Life, sobreviviendo en el vertedero

Publicado: septiembre 20, 2011 en VÍCTIMAS Y VERDUGOS

REFUGIADOS EN TAILANDIA | REFUGIADOS DE MYANMAR VIVEN EN CONDICIONES INSALUBRES EN TERRITORIO TAILANDÉS

FOTOS y TEXTO: Maysun (www.maysun.eu). Lunes 19 de septiembre de 2011.  Número 157

En Mae Sot, una pequeña localidad de alrededor de 120.000 personas, situada cerca de la frontera entre el norte de Tailandia y Myanmar, antigua Birmania, se encuentra el vertedero de Maepa. Es una enorme y maloliente montaña de comida podrida y plástico, donde ratas, perros y moscas campan a sus anchas en busca de algo que llevarse a la boca. Pero es también el hogar de una comunidad de alrededor de 22 familias, unos 300 birmanos, que han cruzado la frontera ilegalmente, escapando de un régimen militar sanguinario que azota el país desde 1962, en el que los trabajos forzados, la pobreza crónica extrema, la dura represión, y la falta de derechos humanos son el pan de cada día de millones de ciudadanos.

Gran parte de los huidos de Birmania pertenecen a grupos étnicos minoritarios, como los Karen, Shan, Chin, etc., que se encuentran en constante lucha contra las tropas del Régimen. Una vez llegados, la combinación de no saber cómo contactar con las organizaciones sociales correctas (o el miedo de hacerlo debido a su situación irregular), han hecho que acaben viviendo en el vertedero de Maepa.

Las autoridades realizan continuas redadas exigiendo desorbitadas cantidades de dinero para poder permanecer allí. A veces, no contentos con ello, destrozan sus chamizos y roban las pocas pertenencias de las que disponen, además de deportar a varios de ellos de nuevo a Birmania. Pero vuelven a jugarse la vida cruzando el río que hace de frontera y regresan a su nuevo hogar para continuar su labor.

No sólo trabajan en el vertedero, viven en él, construyendo raquíticas chabolas de bambú, cartones, plástico y planchas de metal en el basurero, donde las condiciones de vida son más que precarias, y tienen necesidades básicas como agua potable y médicos. La situación empeora en la época de lluvias, cuando el calor y el agua pudren las montañas de basura y restos de comida, convirtiendo el vertedero en una ciénaga, foco de enfermedades e infecciones.

El agua que usan para beber, cocinar y asearse proviene de un lago anexo al vertedero cuyas aguas están contaminadas, por lo que sus habitantes sufren enfermedades digestivas, de piel y respiratorias. En este vertedero las duras condiciones de vida hacen que tanto hombres, mujeres, algunas de ellas incluso en avanzado estado de gestación, niños, jóvenes o ancianos, recojan y vendan plástico para su reciclado por un valor aproximado de tres baths el kilo (seis céntimos de euro).

La situación se ha tornado más difícil desde la instalación de una planta de reciclado. Pese a ello, estas personas de mirada dulce y curiosidad innata no pierden ni la fuerza, ni la sonrisa, ni el sentido del humor.

http://www.diagonalperiodico.net/Plastic-Life-sobreviviendo-en-el.html

 

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